Matilde lo vuelve a hacer. ¿Será que es imposible vivir satisfechos en esta vida?

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

¡Qué les cuento! Doña Matilde me ha logrado sorprender de nuevo. Se casó en la capilla del palacio, ejerciendo su venganza sobre la mujer malvada. Se casó con un hombre que la adora y con quien tiene una relación muy distinta a la que tuvo con su primer marido. Logró el apoyo de personas importantes para dejar con sabor amargo a otras personas muy importantes. Tuvo las flores más caras del reino. Tuvo un banquete digno. Supo de la traición de su hermano y lo perdonó antes de la boda. Honestamente pensé que íbamos todos a descansar de sus quejas y sus achaques.

¡Pero! No recordaba yo un pequeño detalle y resulta que el día siguiente de la boda, allá por la tarde, Doña Matilde recordó que durante sus años de casada con su primer marido (quien fue asesinado por defender a un niño que era el blanco de un intento de asesinato por manos de su tía y su nana) jamás había podido tener hijos. ¡Oh Dios! Esa tarde comenzó a llorar por los rincones, asegurándose ser vista y percatada para poder llorar su desdicha en los hombros de todos quienes acababan de asegurarse la supuesta dicha de la mujer.

Ahora sí. Han hecho un despliegue para dar con las curanderas que atienden estos temas. De nuevo toda la población, quienes puedo confirmar tienen problemas y asuntos propios de gran importancia y dificultad, están volcados en buscar la manera de que esta mujer, que pensaban ya sería feliz con haberse casado, logra su felicidad completa. Dicho sea de paso, no creo que la mujer logrará sentirse satisfecha nunca. Y ese es mi comentario de hoy. No seamos Matildes. Y no abogo por el conformismo, sino por la satisfacción y la suficiencia. Ojalá la mujer logre tener hijos. Ojalá que también logre sentirse satisfecha en la vida y que deje de llevarse entre patas a todos los ocupantes del valle.

¿Qué hacemos cuando algo que queremos se nos niega? ¿Cargamos a otros con la obligación de “hacernos felices”? Eso es imposible, ¿lo sabían? ¡Terapia! Yo recomiendo terapia.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM