Mirador 03/06/2026
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La lluvia suele renovar su fe, que languidece en tiempos de sequía
La gente del Potrero ha vuelto a creer en Dios.
La lluvia suele renovar su fe, que languidece en tiempos de sequía. Los animales comparten ese renacer. Otra vez la silenciosa vaca muge; el taciturno asno rebuzna; la callada gallina cacarea. Y los hombres hablamos, que es nuestra manera de cacarear, mugir y rebuznar.
En la cocina de la antigua casa, la tertulia se alarga tras la cena. Don Abundio narra algo que le aconteció al padre de doña Rosa, su mujer.
–Se le treparon las copas, y cuando se subió al caballo lo hizo de modo que quedó con la cara hacia la cola del animal. Le dije: “Se montó usté al revés, tata”. Me contestó: “¿Y cómo chingaos sabes pa’ ‘ónde voy?”.
Todos reímos, menos doña Rosa. Masculla con enojo:
–Viejo hablador.
Don Abundio figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:
–Por ésta.
¡Hasta mañana!...