Mirador 08/08/2026

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Opinión
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Este hombre notó preocupado que todo lo que tocaba con su dedo índice desaparecía.

Tocó un vaso, y el vaso desapareció.

Tocó una taza, y desapareció la taza.

Tocó un libro llamado “Las apariciones”, y el libro desapareció.

Entonces el hombre fue a donde estaba su mayor enemigo y lo tocó. Ahora tiene sólo enemigos menores.

El hombre nunca había sido malo, pero eso del dedo lo incitó a la maldad. Tocó a una mujer que no correspondió a su amor, y la mujer desapareció. Tocó al jefe que alguna vez lo trató mal, y desapareció el jefe. Tocó a la vecina ruidosa, y el ruido se acabó.

Ese poder angustió al hombre.

Su maldad lo aterrorizó.

Anoche el hombre se tocó a sí mismo con el dedo índice.

¡Hasta mañana!...

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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