Pasado, presente y futuro: ¿qué quieres ser?
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En la lucha por la dignidad humana, las sociedades democráticas construyen su futuro a partir de su contexto previo. No es difícil entender que muchos avances de la ley se explican por un pasado grave de violaciones de derechos humanos. Sin embargo, las sociedades que han logrado mejores condiciones de respeto a la libertad, igualdad y fraternidad, tienen una característica común. Se olvidaron de su pasado. Lo recuerdan para no repetirlo más. Pero se dedicaron a reconstruir su futuro, sin revanchas ni venganzas innecesarias. Miraron más hacia el futuro. Se enfocaron en reconstruir el presente. Sólo tienen memoria del pasado. No se torturan con lo que fue o se dejó de hacer para evitar las violaciones graves. Más bien buscan mejor hacer leyes, instituciones y mejores prácticas para conseguir los fines de la sociedad democrática.
Estás lecciones de la historia de los derechos se pueden trasladar a tu vida profesional. En gran medida, el futuro de nuestro quehacer laboral depende de la actitud que asumimos para enfrentar los retos y desafíos que se nos presentan en el camino de nuestras encrucijadas del ámbito profesional.
En lo personal, en forma intuitiva me he concentrado más en resolver problemas para conseguir un mejor futuro profesional. A cada situación la trato de entender, significar. Para eso es útil la filosofía. Luego vas construyendo algunas soluciones con la teoría del pensamiento alternativo que aprendí para desarrollar la creatividad. Finalmente, actúas conforme a tus intuiciones, sentimientos y sueños que se matizan con la racionalidad. Puedes acertar o errar. Pero al final el foco está en el faro de luz que quieres conseguir para el futuro. No regresas al pasado que no quisiste porque sólo encontrarás sombras, miedos, frustraciones y orgullos que no te dejarán superar tu vida profesional.
#LeyesDeLaVida
Hay cosas buenas en los algoritmos de las redes sociales. En función de lo que escribes, compras o publicas, te sale publicidad que es compatible con tus gustos, tus pensamientos y emociones.
Si te gusta un tipo de ropa, te salen los nuevos estilos a comprar. Si te gustan ciertos animales, te salen cosas maravillosas que te generan nuevas sensaciones. Si andan buscando casas o decoraciones, te sale el estilo arquitectónico que quieres construir. Pero si reflexionas sobre la vida, te salen ideas, pensamientos o frases que confirman tus decisiones.
El otro día veía un video de los perdedores y ganadores que me hizo recordar mucho lo que he tenido que enfrentar en mi vida profesional. Para mí ha sido útil. Para otros quizás no. Pero creo que hay cosas interesantes que confirman, en cierta medida, el por qué he tenido la oportunidad de lograr algunas metas con la ayuda de mis seres queridos.
La fórmula es un poco radical. Los perdedores están pensando en el pasado, los ganadores están pensando en el futuro; los ganadores buscan soluciones, los perdedores se quedan sólo en los problemas; los ganadores enfrentan los problemas, los perdedores sólo los recuerdan.
Las preguntas son importantes: ¿qué hacemos? o ¿qué hicimos? Son diferentes puntos de partida que implican posturas personales que pueden tener diferentes resultados en tu vida. La cuestión no es la postura que tengas. Es la pregunta que te haces: ¿qué no pudiste o qué puedes hacer?
A veces ganamos, a veces perdemos. Es una ley del éxito o del fracaso. Cada quien cuenta cómo le fue en la feria de la vida.
Yo he preferido concentrarme en el futuro, a partir de mis mejores experiencias pasadas. A veces me va mal, a veces bien. Pero las malas acciones las trato de borrar de inmediato. Sólo te pueden generar frustraciones, no soluciones. Hay que aprender a ser cínico, en clave positiva, para no torturarte de tus errores.
Entender cómo enfrentas tus retos profesionales, es interpretable. Discutible. Cada uno sabe al final la construcción de su futuro en función de su pasado. Porque hoy somos lo que fuimos, pero mañana seremos lo que queremos ser. Todo cambia de nosotros porque seremos siempre diferentes: lo único que no va a cambiar es que cada día podrás ser distinto, no serás el mismo.
Los pocos que realmente me conocen saben cuál es mi frase de siempre cuando enfrentamos problemas en el trabajo. Hay que aprender de Bentham, antes de querer escupirme como alguien me dijo que lo quiere hacer. Pero también hay que aprender de Bobbio, para tener la mayor templanza en las mayores crisis que te ayudarán a tener un mejor futuro profesional. A mí me ha servido. Aunque mi vida profesional se parezca más a la novela de “La Muerte del Estratega” de Álvaro Mutis. La lectura de “El Príncipe” de Maquiavelo sólo es una mera apariencia de mi vida.