Columna quebrada: del ascenso de Amlótl a la creación del BOA
COMPARTIR
Desde el ascenso al poder del Oscuro Señor de Macuspana, Amlótl I. “El Bárbaro”, los dispersos rescoldos del viejo imperio tricolor buscan con desesperación aliarse, para ver si entre todos alumbran la llama que inicie una nueva deflagración revolucionaria.
O dicho en buen cristiano: no nos hagamos ilusiones de que el PRI vaya a contraerse sigilosamente en una sorda implosión, cual enana blanca. ¡No tuviéramos tanta suerte! La locomotora revolucionaria sigue, desvencijada, muy descompuesta, pero pita, pita y caminando. Además, nada tiene que perder y mucho que ganar (la hegemonía del País, nomás). Así que bien vale la pena jugarse el resto y si ya, de plano, todo les resulta mal, pos se afilian a Morena y listo.
Bien vale la pena una última intentona. ¡Y cómo no! Si AMLO hasta pone de su parte diciendo y haciendo desde muy temprano sandeces que pueden fácilmente capitalizarse en lo político.
Así es, estimado y fodongo lector, estimada lectora sin depilar de toda la cuarentena, el PRI va a estar pegando de estertores hasta que se alivie o de plano cuelgue los Adidas, como paciente de… (mejor no hago el chiste porque no falta el “ofendide”).
Hay que tomar en cuenta que AMLO no es Vicente Fox, ni Felipe Calderón. Y perdón por la obviedad, pero me refiero al hecho que, a diferencia de los expanuchos, dejaron a los gobernadores de oposición hacer lo que se les hinchó su reverenda gana en sus respectivos feudos (nomás vea qué horrible nos bailaron acá los hermanos Macana, digo, Moreira), el Tlatoani Olmeca en cambio tiene los ojos puestos en todas partes. Y no porque esté vigilante de quién incumple la ley o saquea al pueblo bueno, sino porque está muy pendiente de quiénes están con él y quiénes en su contra; quiénes lo respaldan y quiénes le representan un obstáculo a sus proyectos y pronunciamientos.
Uno de los mayores proyectos de AMLI-Bebé, quizás el más apremiante, es la consolidación de su partido en el poder; sentar esas morenas nalgas en La Silla, con miras a dejarlas pegadas allí un siglo o quizás dos.
Por increíble que le parezca, entre el inicio de este artículo y la presente línea, estalló el escándalo semanal de la 4T, que lleva por título el acrónimo “BOA”.
Se detalla en un informe supuestamente ultra-archi-requeteconfidencial (pero elaborado en la misma Secretaría de Gobernación) que el Bloque Opositor Amplio sería un grupo de empresarios, periodistas y líderes en distintos ramos, muy inconformes con todo el avance y el progreso que nos ha traído la 4T.
Todo parece ser, sin embargo, una estrategia de autoconmiseración de la 4T: hacerse “vístima” de una supuesta asociación de malévola índole, ante los ojos del pueblo bueno.
Pero parece improbable (al menos que sea de esta manera); primero porque, como ya dijimos, un pendejo de la Secretaría de Gobernación no borró el origen del documento (en el cual, pese a su carácter oficial, se refieren al periodista Víctor Trujillo como “Brozo” –¡pinche formalidad pinche!–).
Además de que dudo mucho que los presuntos implicados se reúnan a deliberar su plan maestro, en torno a una gigantesca mesa oval, como villanos de película de Bond, mientras Carlos Salinas acaricia una pantera.
Pero AMLO estima que en la mente infantiloide de sus incondicionales, este tipo de imágenes son más efectivas para refrendar su posicionamiento como el bueno de la película contra la Mafia del Poder. Pero si hasta los bautizó con un nombre de organización criminal salida del Superagente 86: KAOS… BOA… (¡No mm, señor Presidente!).
Tratando de redondear un poco esta columna, que tuvo un abrupto quiebre:
1. Por supuesto que se organizarán uno o varios frentes opositores al presidente López Obrador, quizás no con esa narrativa de historieta que AMLO quiere presentar, pero por supuesto que los habrá.
2. Pese a no tener nada de malo el formar un bloque de oposición y pese a que san Peje nos da a diario una razón más para quererle menos, tampoco significa que los miembros de dichos bloques sean gente virtuosa, preocupada por el rumbo del País. Por el contrario, muy probablemente vivían a toda madre hasta el sexenio anterior y sólo quieren restablecer aquel viejo statu quo (nomás échele un ojo a las fichitas de gobernadores priistas que le están haciendo montón al Presi y las finanzas de sus respectivos Estados).
3. Así como AMLO invita a los presuntos integrantes de BOA a “no esconderse porque es legítimo ser opositor”, él mismo debería masticar sus propias palabras y aceptar dicha legitimidad, no exhibiéndolos como los chicos malos de una película en la que él sólito se autodenomina héroe único e inapelable. ¿Para qué balconearlos entonces con un documento, dizque clasificado, de muy dudosa credibilidad?
Yo no me fiaría del Presidente, pero mucho menos de un frente o bloque opositor conformado precisamente por ese hato de cabrones que nos orilló a buscar una alternativa en esa supuesta izquierda que el Nevado de Macuspana decía encabezar.
Mire, de momento, entre AMLO, el COVID y el BOA, sencillamente no me fiaría de nadie, pa’ acabar pronto.