Este cuerpo que reclaman

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Politicón
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A las que ya no están, para que sean visibles.

¿De quién es este cuerpo que habito? Suenan sermones y prédicas como lanzas, como balas, como agujas. Escucho edictos y leyes como hierros, como lastre, como sentencia. Una parte de este cuerpo –dicen- le pertenece a la iglesia, otra al hombre que acompañe a este cuerpo. Otra a la institución familiar, otra a la pornografía, otra a la moda. Otra a la fuerza laboral que se debe ser en casa.

¿Y qué si no tengo más Iglesia que entrar al bosque o al desierto? ¿Y qué si no tengo más hombre que tenerme a mí y a mi cuerpo? ¿Y si me desdigo? ¿Y si digo no? ¿Y si vuelvo a decir no? ¿O si digo sí a un hombre y luego digo no?

Porque si no hay un hombre a un lado, algo andará mal. Y pienso que lo enfermo es pensar en una mujer a la que quieren que no le baste su cuerpo. Un animal extraño crearía si viviese considerando a un cuerpo femenino con una entidad revisora pegada que supervisa todo el tiempo. Apruebo, desapruebo. Apruebo, desapruebo. Así al infinito de los días.

Si por los cabellos largos y las ideas que entonces son cortas, si porque se maquilla de más, si porque usa la cara lavada. Si porque se ven las canas, si porque se las ha pintado. Que es demasiado joven, o demasiado adulta, o demasiado vieja, o demasiado rica, o demasiado pobre, o demasiado trabajadora, o demasiado floja. Que sale demasiado. Que es una huraña. Que toma mucho alcohol. Que no toma nada.

El cuerpo femenino nunca se ajusta. Nunca llenará el molde. Porque el asunto está en nunca llenarlo, en nunca encajar del todo. Cuerpos ansiosos entonces. Cuerpos que enflacan. Cuerpos que suben de peso. Cuerpos que siempre quieren ser otro cuerpo.

Reclaman que prosigan las mujeres como menores de edad. Que se cumpla: que se pase de un estado de supervisión paterna, a un estado de supervisión matrimonial, es lo que manifiestan como válido. Y si no, algunos golpes. O la muerte. O la marca sobre la frente.

Mujeres selladas, tasadas, medidas y juzgadas por su número de interacciones amorosas personales. Y si está un poquito o un mucho histérica, o si su conducta no se ajusta, que tome un medicamento, porque este cuerpo de mujer que todos reclaman suyo, es la base de la sociedad. Hay que mantenerlo en pie. Con pastillas, con siquiatras, con sicólogos o sacerdotes. Porque sola no puede. Porque ella no es suficiente.

Además, que pose ese cuerpo en fotografías en donde nunca decide cómo aparecer, que se conforme con las posiciones inertes, donde no hay voluntad. Porque el cuerpo femenino es hermoso y más, moverlo al antojo de la voluntad de otros y de otras, pero nunca de su propia voluntad. También, que esa figura tenga buenos modales, que sea dócil. Si así ocurre se ha hecho bien la tarea: ángulo, cien, palomita.

Pero este cuerpo que reclaman, es mío. Y a la manera de la poeta Angélica Freitas, digo: duermo con mi cuerpo todas las noches. Lo reclamo territorio libre. Quien quiera estar conmigo, debe ver mi cuerpo completo, soberano y suficiente, así como veo que su cuerpo es completo, soberano y suficiente. Solo así puede estar a mi lado. claudiadesierto@gmail.com

Planeta personal
Claudia Luna Fuentes

 

Claudia Luna Fuentes. (Monclova, Coahuila, 1969). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2024-2027). Es licenciada en ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila, Maestra en Historia Contemporánea por la IBERO Saltillo y doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la Universidad Autónoma de Coahuila.

Entre sus libros de poemas figuran Amenazado y brillante (Mantis Editores, México 2025), Donde la piel (Mantis Editores y CONARTE, México 2019), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Ruido de hormigas (Gatsby Ediciones, México 2005) y Casa de sol (FECA-CONACULTA, 1995). Entre otras antologías, aparece en el Anuario de poesía mexicana (Fondo de Cultura Económica, 2006), en Hacia un azul imposible (CEPE-UNAM/El tapiz del unicornio, 2023) y en Semillas de Nuestra Tierra. Muestra Ecopoética Mexicana (Grupo de Investigaciones Poéticas de la Madre Tierra y Cactus del viento, 2023).

Entre las revistas en las que ha publicado, destacan Southwest review, Dallas TX volumen 109, número 2; la revista de poesía contemporánea de Valencia 21veintiúnversos y Lichtungen, en el apartado Literatura del norte de México. Sus poemas traducidos, se imprimieron en muro en el Instituto Cultural de México en París, acompañando esculturas de Avelina y Alejandro Fuentes Quezada en la exposición Extinción Continua (2021). Fotografías medioambientales y video poemas fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi, en Tánger (2021). Participó en una mesa literaria y en la muestra de arte visual coahuilense titulada Segar el mar con un poema visual, dentro del 49 Festival Cervantino (2022). Una selección de poemas sonoros trabajados alrededor del poema Piedra de Sol, de Octavio Paz, se dejaron escuchar en el Memorial Marie-José Tramini y Octavio Paz, en el Colegio de San Ildefonso, dentro del Festival Naturaleza y Poesía 2023 organizado por la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz.

En junio de 2024 fue invitada por la Universidad de Varsovia a compartir sus procesos creativos. Fue becaria del FONCA, FORCA y PECDA. Parte de su poesía ha sido traducida al árabe, francés, alemán, inglés y polaco. Hasta el día de hoy se desempeña como directora de divulgación científica y proyectos en el Museo del Desierto, de Saltillo, Coahuila, México, donde es integrante fundadora. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medioambientales del mundo y en sus sitios https://claudialunafuentes.com

IG: @clunafuentes

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