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Oxímoron (sextina)

Politicón
/ 18 noviembre 2018

    Oxímoron (sextina)

    Formas que sólo existen en la página

    –no hay sitio más ficticio que este sitio–,

    donde es una combinatoria el tiempo

    reformulando siempre el mismo

    oxímoron:

    el ebrio reducido por la mitra

    y el elástico paso de la Virgen.

     

    Cuanto dice la boca de la Virgen

    murmura en el silencio de la página;

    sus ojos son diamantes de la mitra,

    bajo su imperio todo tiene un sitio,

    cuerpo y alma serán así el oxímoron

    que hace posible el tránsito del tiempo.

     

    Es un ocioso laberinto el tiempo

    de tiempos simultáneos, y la Virgen

    –son palabra y silencio el otro

    oxímoron–

    instaura su pagoda en esta página,

    los astros al girar cambian de sitio,

    es motor del azar la dicha mitra.

     

    Figuras del tarot, bajo la mitra

    se despliegan en el carril del tiempo

    –dormido el ebrio aún guarda su sitio–

    y sufren los aspectos de la Virgen,

    que mengua la blancura de la página

    con la escritura, su postrero

    oxímoron.

     

    Cual negación negada, así el

    oxímoron

    visto por fuera no es más que la

    mitra,

    así como la Virgen es la página

    en las combinaciones que obra el tiempo,

    y la página el sitio de la Virgen

    que deletrea el viento en cualquier sitio.

     

    El bar es la raíz, raíz el sitio

    del bebedor, espejo fue su oxímoron,

    la mesera una prohibida Virgen,

    el cantinero, obispo con su mitra:

    fenómenos que no concreta el tiempo

    sino sobre la arena de la página.

     

    Exploro la memoria de la página,

    ya sólo bebo en tan abstracto sitio

    y siento la putrefacción del tiempo,

    sobriedad y ebriedad son otro

    oxímoron,

    la lucidez es la dudosa mitra

    que disipó la imagen de la Virgen.

     

    El olvido es sustancia de la Virgen,

    su cuerpo es la blancura de la página

    absuelta por la sombra de la mitra;

    aunque todo suceso tuvo sitio,

    la memoria que olvida es un

    oxímoron

    transformándose en la ebriedad del tiempo.

     

    La taberna se torna morgue a tiempo,

    continuos adulterios de la Virgen

    –sexo y alcohol, el más ímprobo

    oxímoron–

    escriben su novela de una página,

    y florece un harem en poco sitio,

    que merma la potencia de la mitra.

     

    Trastabillando asciende y es la mitra

    la llave que abre y que clausura el tiempo,

    todo bar es sagrado como el sitio

    do encarna la descuartizada Virgen,

    treinta años asediada hasta la página

    con la que trazo ahora el vero

    oxímoron.

     

    La mortal ambrosía es el oxímoron

    que reparte el hisopo de la mitra;

    el castillo de naipes de la página

    pone a girar los emblemas del tiempo

    y me señala el Santo Grial la Virgen:

    el aquí y el ahora eran su sitio.

     

    El pasado me ha puesto trampa y sitio,

    aguarda el porvenir con otro

    oxímoron;

    el presente es el reino de la Virgen,

    incinerándose gira la mitra,

    ceniza es, sombra del agua el tiempo:

    sopla su polvo unánime en la página.

     

    El bar así es la página y el sitio

    donde resuelve el tiempo tanto

    oxímoron:

    veo la mitra en las sienes de la Virgen.

    (Mictlán, Coahuila, domingo

    8 - martes 10 de abril de 2018)

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