Se puede decir... Que a Enrique Martínez y Martínez lo "mordió un arácnido"
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Pero no se puede decir... Que el nuevo Diplomático se salvó de "morir". Fue la venenosa Araña Violinista la que atentó contra la vida del Embajador de México en Cuba, el que gracias a que fue atendido muy a tiempo, se le pudo contra restar el maligno "veneno" que ya empezaba a recorrer por sus venas, porque si no se hubiera actuado con la rapidez en que se le atendió, a estas horas ya se le estuviera "cafeteando", no cabe duda que corrió con suerte, pero quien sí ha de haber muerto, es la atrevida ¡alimaña"!