Relevancia del periodismo económico
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Manuel Buendía destacaba que el periodismo es una de las profesiones más exigentes de la sociedad moderna y nadie debería permitirse jugar al periodista porque hace más daño a la comunidad que diversas ‘escuelas patito’
Un abrazo fraterno para el gran Enrique Quintana
Ya en otra ocasión hablé de la importancia que tiene la combinación de economistas y periodistas, un tema que pronto podrá ser consultado. En su momento, conformamos un grupo importante con la amalgama de ambas profesiones, fundamentalmente con miembros del Colegio Nacional de Economistas y grandes periodistas y columnistas del país.
Destaca, por ejemplo, la presencia de Enrique Ruiz García (“Hernando Pacheco”), quien jugó un papel relevante cuando no existían mecanismos de información tan ágiles como hoy y fue asesor del presidente Luis Echeverría. También destacan otros personajes como Álvaro Echeverría, un gran economista y articulista; Sofía Méndez Villarreal; mi paisano y casi hermano Carlos Ramírez; don Manuel Buendía; Virgilio Caballero; Miguel López Azuara; Luis Ángeles; Armando Labra; David Márquez; Gustavo Esteva; Samuel del Villar y algunos otros amigos, en eventos que se realizaban fundamentalmente en la sede del Colegio Nacional de Economistas, la UNAM y la UAM Xochimilco, entre otros.
Hoy quisiera comentar lo que nos dijo don Manuel Buendía sobre las cumbres del ejercicio periodístico en el “Seminario sobre Periodismo Económico, Comunicación Social y Política Económica”. Mencionaba que esa combinación era tan aguda como la punta de una bayoneta. Por tanto, advertía que lo recomendable era bajarse inmediatamente de ahí para continuar el áspero camino de la información.
Destacaba que el periodismo es una de las profesiones más exigentes de la sociedad moderna. Nadie debería permitirse jugar al periodista porque hace más daño a la comunidad que diversas “escuelas patito”. Textualmente, expresaba don Manuel: “En algunas de nuestras mejores familias se piensa que si uno de los vástagos no sirve para maldita la cosa, pero desea –en esa época– acumular poder en las manos y adquirir un estatus social, se puede transformar súbitamente en periodista por decreto de papá”.
Y en una visita a Oaxaca nos dijo: “En una repetición de esa divertida polémica entre políticos y tecnócratas, los periodistas que lo somos por nuestros propios fueros a veces miramos por encima del hombro a los que han salido de la escuela. Y estos, a su vez, fruncen la nariz en presencia de alguien que no tiene título o algo que se le parezca”.
Hoy en día, afortunadamente, no hay universidad, por pequeña y pobre que sea, que no cuente con su facultad de leyes, pero también con su escuela de periodismo y, subrayo para el bien de mi profesión fundamental, su facultad de economía.
Lamentablemente, hoy observo que a los periodistas, hombres y mujeres, les cuesta cada vez más encontrar empleo. Existen organizaciones como el Club de Periodistas, donde se reúnen con frecuencia, y lo mismo ocurre en otros estados con el Colegio de Periodistas de Veracruz y el de Oaxaca, que son los que he tenido más cercanos.
Ya para no abusar del espacio, nos decía don Manuel –y después lo profundizó en un libro que entregó al Presidente de la República en 1988, cuando llegó al poder– que “le parecía espléndida la idea de agrupar a economistas y periodistas, una mezcla por demás explosiva”. Buendía también reflexionaba en que deberíamos ponernos a trabajar en la creación de otras especializaciones.
En suma, la comunicación social es fundamental para el desarrollo de la sociedad; es decir, para partidos políticos, sindicatos, asociaciones de campesinos, gobierno, instituciones y gremios profesionales, etcétera, pues constituye un elemento importantísimo de la gestión democrática de la sociedad mexicana.
El periodismo es fundamental en las sociedades modernas.