Soy como soy sin expectativa de ser de otra manera. Tú eres como eres y yo no tengo expectativa de que tú cambies algo para que yo esté más cómoda
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“Después de tantos años de trabajo personal tú deberías ser...” ¿Han notado que hay quienes piensan que debemos ser buenos y que eso de “buenos” corresponde a su versión de lo que significa ser buenos? Yo soy “buena” si me comporto contigo de la manera que tú quieres, de manera en que no te incomodes. Si mi comportamiento te incomoda es porque mi trabajo no lo he hecho adecuadamente. Me pasó esta semana que alguien dijo que después de tantos años que tengo trabajando no más no he cambiado, sigo siendo la misma. Se refería a lo que algo que hice le pareció controlador. Y sí soy controladora. Nuestros procesos personales no nos convierten en otra persona. Nos ayudan a determinar comportamientos y a ser más libremente quienes somos. Ninguna característica es mala en sí, tiene que ver más con el uso que le damos a esas características. Pero así es. Al médico que se enferma lo criticamos porque no se cuidó adecuadamente. Al arquitecto lo criticamos si su casa no llega a los estándares que consideramos debería cumplir. Al deportista profesional a quien se le va una jugada importante lo quemamos en leña verde. Al político que no puede hacer los cambios que quisiera hacer y que igual prometió, le decimos que no sirve. Al niño le decimos que su calificación de 10 es apenas cumplir con lo que tiene que hacer.
Entonces yo soy una buena persona si mi manera de ser te conviene a ti. Vaya. Atiendo a muchas personas que están haciendo un esfuerzo tremendo por cumplir con las expectativas que han sentido en alguna relación. Pero eso significaría que podemos cambiar quienes somos y que nadie tendría que tolerar características que no les agradan de otros. Y eso, pues no se da. Una de mis hijas es enojona. Otra es de esas personas que te ayuda pero te hace pasar por un mundo de quejas y excusas. A mi hijo se le olvida todo. La otra a veces es bully. Tienen más características. Algunas buenas y algunas no tan agradables, desde mi experiencia. ¿Puedo aprender a aceptarlos? Ese es el trabajo real. La aceptación y la tolerancia. Y no hablo de tolerar lo intolerable, hay límites y esos límites los tengo que conocer y a veces comunicar. Está buena la tarea, ¿no?