LA JORNADA
Puebla, Puebla.- La escritora mexicana Angeles Mastretta elogió la versión cinematográfica de su novela Arráncame la vida, que actualmente se filma en escenarios de la capital poblana bajo la dirección de Roberto Sneider: "se está respetando mucho la novela, se está respetando la lectura del director, porque quien filma una novela la rescribe; al filmar está teniendo el mismo respeto que le tengo yo al lector. Estoy segura de que va a quedar preciosa".
La pareja protagónica de la cinta la encarnan los actores Daniel Giménez Cacho y Ana Claudia Talancón; cabe mencionar que en la cinta el papel de Toña La Negra será interpretado por Eugenia León.

La novela Arráncame la vida fue escrita en 1985 y ganó el premio Mazatlán de Literatura (1985-México) y en ella se narra la historia de una mujer y su esposo, funcionario en el México posrevolucionario de los años 30. La escritora Angeles Mastretta señaló durante la locación que se efectuó en Los Portales de Puebla: "es una maravilla que un director de cine acuda a un escritor para recrear lo que uno hizo; de sólo mencionarlo me dan ganas de llorar, porque eso no se paga con nada. El director y los productores me dijeron que le querían meter mucha lana a mi novela (55 millones de pesos) para hacer mi libro en imágenes. mi instrumento son las palabras, trabajo y sufro sola; en el cine todos estos sentimientos son compartidos por todo el equipo de producción. Estoy encantada en todos los sentidos, no me siento nada traicionada".

En otro momento de la charla Mastretta se refirió a la injerencia del escritor en la obra fílmica: "yo firmé un contrato que dice que no puedo intervenir, pero he intervenido mucho. No sé para qué me lo hicieron firmar porque me han y siguen preguntándome mucho".

Aunque la escritora acota: "no se trata de establecer rivalidad entre una obra fílmica y una literaria, el cine es una escritura que se ve y a la que la gente acude más que a los libros, quizás algunos que ya hayan leído la novela irán a verla y otros, muchisísimos más, vean el filme y después quieran leer el libro; porque lo que sí tiene Arráncame la vida es que es una novela iniciadora de lectores, que se lee con placer, que después de leerla se acude a otros libros".

Cuestionada sobre si alguna de las decisiones de Roberto Sneider la hizo reflexionar para contar algún pasaje de su novela diferente, Mastretta mencionó: "eso es lo que realmente marca la diferencia entre literatura y cine, en el caso específico de Arráncame la vida, las palabras son esenciales, pero hay muchas cosas que no describo, por ejemplo la novela dice "lo conocí en un café de Los Portales, cómo no iba a ser así si en Puebla todo pasaba en Los Portales, desde los noviazgos hasta los asesinatos", de esa frase ellos recrearon la nevería, la sombrerería, la panadería. ellos inventaron todo esto para filmar el encuentro entre los protagonistas, no pude haberlo escrito mejor".

De por qué rodar en escenarios naturales, en este caso el Centro Histórico de Puebla, menciona: "la novela está escrita en español, en la ciudad de Puebla; entonces para hacer la película se necesitaban actores que hablen español, que sientan, que los apasione todo lo que pasa en el país con sus dolores, problemas y alegrías, por eso está protagonizado por estos actores".

Haciendo una pausa en la filmación el director Roberto Sneider, quien en su anterior película se basó en la novela Dos crímenes, de Jorge Ibargüengoitia, menciona que eligó Arráncame la vida debido a que: "siempre lo que más me interesa en un filme son los personajes y creo que Angeles tiene un don particular para hacerlos interesantes; además hablan de temas universales sin traicionar su integridad, eso fue lo que más me atrajo para filmar esta novela".

Tomando un respiro, Sneider agrega: "es una historia que habla de la formación del México moderno. Se ha escrito mucho de diferentes etapas de la Revolución y posteriores a ésta, ella en su libro agarra una etapa poco vista donde se forma el estilo actual de gobernar, la de los caciques posrevolucionarios y la transición hacia el gobierno de civiles, me parece que habla mucho de quienes somos hoy día los mexicanos. Pero definitivamente lo que me atrajo fue Catalina Guzmán y Andrés Ascención, el sentido del humor que contiene el libro, que no trata de ser gracioso nada más, sino descubre lo patético de personajes muy verdaderos".