Karla Garza
Un aumento en las tarifas está cerca. Semanario detalla aquí los puntos pendientes que Agsal tiene con los saltillenses
A seis años de la creación de Agsal las consecuencias de la semiprivatización han salido a la luz.

Acusaciones y evidencias de un millonario fraude, así como una escandalosa lista de irregularidades no han merecido sanción alguna (a excepción de una multa impuesta por la Profeco, debido a los sobre cobros realizados a más de 200 usuarios y que finalmente un juez de Torreón revocó por estar fuera de tiempo). Recientemente, la paramunicipal solicitó la aprobación de un aumento del 12% en sus tarifas, argumentando un déficit en sus cuentas. Pero las cuentas son poco claras. Lo han sido desde el principio.

CON EL PIE IZQUIERDO

Desde su creación, una nube de sospechas se ha cernido sobre Agsal. Luego de un proceso cabildeado desde el 2000 por Aguas de Barcelona (Agbar), la asociación se concretó en agosto de 2001, cediendo a la empresa privada el 49% del sistema hasta entonces operado por Simas Saltillo. El contrato fue celebrado con Interagbar, empresa creada en la Ciudad de México tres semanas antes de la firma del mismo, con la sociedad de Agbar e Interagua, cuya lista de accionistas se mantiene hasta hoy como información confidencial.

Simas era entonces una empresa con estabilidad financiera y un valor en libros estimado en 453 millones de pesos. Interagbar ofreció 81.9 millones. Parecía la oferta de arranque de una subasta a la que nadie más asistió. Oferta aceptada.

La Ley Estatal de Agua también tuvo que ser ajustada unos meses, antes para adaptarse a las necesidades de la nueva empresa. Contra las leyes nacionales e internacionales y el derecho humano al agua, se hicieron modificaciones al artículo 84 que permiten suspender completamente el servicio de agua a los morosos. Así por las buenas, la eficiencia en cobranzas subió del 65% al 95%.

FRAUDE. Y SILENCIO
Hace más de un año, en estas mismas páginas, la Asociación de Usuarios del Agua de Saltillo (AUAS), denunció un fraude de Agsal al Ayuntamiento y a la Comisión Nacional del Agua, al reportar una extracción mucho menor a la realizada.

La notable diferencia resultaba además inverosímil. La doctora en física, especialista en temas hídricos e integrante fundadora de la Auas, Gloria Tobón, explica: "Ellos tienen información contradictoria en sus reportes. Por ejemplo en el 2004, para la extracción de ese año hablan del equivalente a 52 millones de m3 al año y en el reporte 2005 hablan de 39.2 millones de m3 al año. No sólo es el más bajo del estado, sino que está muy abajo de los otros. Es una cifra que la verdad no la creemos, porque en los últimos años cuando Simas Saltillo manejó el sistema, extraía más de 50 millones de m3 al año y según las cifras de ellos, hasta el 2004 extraían más de 50 millones de m3 al año y de repente se dio un bajón que no tiene ninguna explicación. Además ha aumentado el número de habitantes".

Ciertamente y según sus propios datos, Agsal pasó de tener 142 mil 326 clientes en 2002 a 172 mil 134 en 2006, pero sus reportes siguen indicando casi la misma extracción, que en términos de litros extraídos diariamente por habitante, significan 164 para Saltillo, mientras que Piedras Negras extrae 590 y Monclova 362, por ejemplo.

Cuestionado sobre esta caída en el nivel de extracción, el delegado estatal de la Conagua, José Guillermo Barrios, destaca que el incremento en el nivel de eficiencia de la empresa podría ser la razón de una menor extracción. En cuanto al posible falseo de las cantidades extraídas, expresa: "Se puede hacer, Agsal o cualquiera lo puede hacer, pero el día que te caiga una auditoría se acabó, sea quien sea, aquí no hay intocables ni impunidad".

Pero un ciudadano que pidió mantener el anonimato, informó a la Asociación de Usuarios que Agsal "desconecta los medidores el fin de semana, cuando los inspectores de Conagua no trabajan". Ya que los pagos a Conagua y las utilidades entregadas al municipio dependen de las lecturas que la misma empresa realiza de los medidores instalados en los pozos, la denuncia no les pareció descabellada: "Nosotros hemos tratado de encontrarle una explicación, y cuando nos dijeron eso pensamos que tenía sentido", recuerdan. La Asociación llamó la atención sobre esa posibilidad. De nuevo, nada sucedió.

Pese a que se ha señalado en numerosas ocasiones la falta de transparencia de la empresa, e incluso ha recibido instrucciones del Icai para abrir sus actas, la información se otorga a cuentagotas.

"El reporte lo vemos cada vez más incompleto. Por ejemplo, ahora no trae información que traía en años pasados sobre la extracción de agua, sobre las fuentes de agua, algunas cosas que les hemos estado cuestionando. Aparentemente la decisión que tomaron es pues ya no lo publicamos y ya, no nos preguntarán porque ya no tienen material para discutir", explica la doctora Tobón.

Y ¿DONDE QUEDO EL MUNICIPIO?

Además de dejar de percibir recursos, el municipio ahora debe gastar en el servicio de agua y drenaje de los edificios, plazas y jardines públicos, que de acuerdo a la Constitución están exentos del pago de servicios y que bajo este nuevo esquema han sido incluso privados del suministro de agua. Agsal aplica al servicio público una tarifa más elevada que la comercial (mientras que para el uso doméstico el m3 tiene un costo aproximado de 7 pesos, el comercial ronda los 20 y el público los 21, de modo que en el 2004, por ejemplo, la empresa facturó al sector público casi lo mismo que al industrial).

Cargos por partida doble a cuenta de los saltillenses.

Pero el municipio ha aprobado siempre las cuentas públicas de Agsal, a pesar incluso de los resultados de las auditorías realizadas por la Contaduría Mayor de Hacienda, que informó sobre varios procedimientos ilegales e irregularidades financieras de la empresa.

"Lo que nos preocupa es que nuestras autoridades, que son los socios mayoritarios en primer lugar, y son las que tienen que estar al tanto de que se maneje bien el sistema, pues no les interesa. Nos preocupa mucho que desde que los españoles empezaron a manejar el sistema pues prácticamente lo dejaron en sus manos y el municipio cada vez se interesa menos", expresa Gloria Tobón.

EL AGUA POR LAS NUBES

Pese a que el contrato de asociación establece que las tarifas por concepto de agua y drenaje no pueden aumentar más que la inflación, el incremento acumulado en las mismas desde el inicio de operaciones de Agsal a la fecha, ha llegado a triplicar el índice inflacionario.

Pero es en el resto de los servicios donde la paramunicipal está generando más utilidades. La reconexión, que no existía, pues tampoco el cese total del suministro, es cobrada hasta en 2 mil pesos; los usuarios domésticos pagan ahora por el contrato más del doble y las tomas de agua y drenaje llegan a costar 10 veces más que en 2001.

En el caso de nuevos fraccionamientos, estos costos son absorbidos por las desarrolladoras, encareciendo así el presio de la vivienda.

Pese a todo. el incremento ya está en puerta. Rogerio Kohen, gerente de la empresa, expuso recientemente ante el Cabildo municipal el déficit anual resultante de restar a los ingresos por agua y drenaje (186.4 millones) los costos operacionales (239.1 millones).

No parecía el directivo considerar el nada soslayable rubro catalogado como "otros ingresos" (123 millones), donde se encuentran los cobros antes mencionados, con lo que las utilidades netas ascienden a 70 millones de pesos.

Argumentó además que las tarifas que la empresa paga a la Comisión Federal de Electricidad aumentaron en un 60%. Sin embargo, documentos de la misma CFE, muestran que el aumento acumulado en la tarifa eléctrica ha sido de poco más de 30% hasta el 2006, y el aumento efectivo (restado del aumento correspondiente a la inflación) ha sido del 10%.

"Aparentemente -sostiene la Auas- lo que se pretende con los aumentos del 12% es que los usuarios no se den cuenta que les estan cobrando por el cambio de tomas. En todo caso, Agsal está y estará violando el art. 56 de la Ley de Aguas de Coahuila. Agsal indica que un 12% de aumento no implica un gasto significativo. Los usuarios consideramos que sí lo es". Más aún, señalan, considerando que pronto vendrá un nuevo aumento por saneamiento, que con impuestos alcanzará un 40%.

A decir del ingeniero Kohen, no se trata de un aumento en las tarifas, sino de un "balanceo para amortiguar los incrementos y asegurar la sotenibilidad", así lo declaró a Vanguardia el pasado 12 de noviembre.


El consejo rector de la empresa está integrado por representantes de Agbar y representantes del socio público, es decir, del municipio, de la sociedad saltillense, actualmente abanderada por Gonzalo Ibarrarán González, director de la empresa alemana Mahle Pistones; Felipe Mellado Flores, secretario del Consejo de Administración de Grupo Industrial Saltillo; Aldegundo Garza de León, director de Autogar, Enrique González Pons, director general de Distribuidores Ford en Saltillo; Juan Ramón Cárdenas Cantú, del grupo restaurantero Principal; Eglantina Canales Gutiérrez, directora de Profauna y Héctor de Hoyos Muñoz, director general del Complejo General Motors Ramos Arizpe. Es decir, un consejo casi totalmente empresarial. Ningún especialista en asuntos hídricos, ningún representante de grupos sociales, ningún ciudadano de a pie.

Un grupo selecto señalado por la Auas, por tener además pocos oídos para el resto de la sociedad, pues se ha rehusado repetidamente a darles audiencia. A esto, el Consejero Aldegundo Garza, responde: "Ciertamente se han recibido solicitudes de reuniones e intervenciones, sólo que aquí hay otras circunstancias que tenemos que considerar.

"Nosotros dependemos de unos accionistas, municipio de Saltillo, Aguas de Barcelona, nosotros no estamos por encima de ellos. Nosotros nos reunimos cuando se nos solicita con las cámaras de servicios de todo tipo, con todas aquellas agrupaciones que están registradas y tienen un x número de agremiados y les damos los números y tenemos esa información dispuesta para quien las necesite.

"Sin embargo, no podemos reunirnos con todo el que quiera a darle esa información, porque en ese momento se nos volvería imposible trabajar, porque no tendríamos tiempo más que para atender esas cosas.

"Atendemos a los grupos que están reconocidos oficialmente. Hay información que no se puede decir así públicamente, como en cualquier empresa. Aquí la sociedad está representada en el Ayuntamiento, por personas que fueron electas por la propia comunidad de Saltillo. Hay un grupo de accionistas que dicen qué políticas vamos a seguir y nosotros vamos a hacer que esas políticas se cumplan y lógicamente el municipio no va a ir en contra de aquello que esté beneficiando a la sociedad, ni va a ir en favor de algo que la perjudique. En ese sentido estamos tranquilos", expresa el consejero.

En cuanto a los cuestionamientos de éste y otro grupos, señala: "Siempre existen gentes que no están conformes, que reclaman, pero usted fácilmente detecta si la satisfacción de la sociedad con el servicio es buena o es mala. El municipio periódicamente levanta encuestas en relación a todo tipo de servicios y una de las encuestas mejor calificadas es el servicio de agua. Imagínese que usted tiene quejas de un grupo de 300 usuarios, ¿qué proporción significa 300 usuarios ante 150 mil? ".

Respecto a las tarifas agrega: "Yo no sería un juez tan duro de la gestión de Aguas de Saltillo y no por ser consejero no voy a tener ningún interés en decir que se está obrando mal en un aumento de tarifas si así sucediera.

"Nosotros, como Consejo, tampoco somos de la opinión de que se cobre el agua en un valor menor del que vale, porque estamos acostumbrando mal a la población, nos estamos volviendo paternalistas, les estamos enseñando a no cuidar el agua, porque no cuesta, porque no pasa nada si no la pago".

Cuestionado acerca de la posibilidad de considerar los "otros ingresos" en la cuenta, con las resultantes utilidades, a fin de evitar un nuevo aumento en las tarifas, refirió que éstos no durarán para siempre, además de que "un margen entre el costo y la facturación es lícito cuando es justo y es equilibrado. Cualquier empresa que venda algo o cualquier persona que trabaje en algo espera recibir una remuneración. Me voy a poner en el caso extremo, si Aguas de Barcelona gana mucho, el municipio gana más. Si Aguas de Barcelona no quiere invertir, el municipio invierte y consecuentemente su porcentaje accionario aumenta".

Pese a que la inversión nueva está ya considerada en los "gastos de operación", se manifestó a favor de generar estas utilidades como reservas de inversión: "si no reponemos sistemáticamente la red, va a llegar un momento en que nuestros números van a ir al revés, porque las fugas van a ser cada vez mayores y la facturación menor y el abasto de agua va a ser mucho más deficiente. Si no pensamos en que hay que generar un recurso que permita reponer la red, pues estamos atentando contra nosotros mismos".

En cuanto a los cuestionamientos al Consejo, selló: "Nosotros ¿qué interés podemos tener en que Aguas de Barcelona gane mucho dinero o poco?