Jacobo Zabludovsky: Lejos de sentirse líder de opinión
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Con más de 60 años de trayectoría, algunos de sus grandes aprendizajes han sido respetar la opinión ajena y desprenderse de la autocensura
México, DF. Las cosas han cambiado a lo largo de su carrera. Jacobo Zabludovsky asegura que desde su salida de Chapultepec no ha vuelto a ver un noticiero producido en México y ahora cree un poco más en la suerte "si es estimulada por la eficiencia", aclara. "Creo en los valores humanos, no creo nada fuera del hombre".
"Después de haber ejercido el periodismo en un sistema en el cual no había más que un partido político que era dueño de todas las instituciones jurídicas y del cual dependían los poderes fácticos como la televisión, el radio, los periódicos, sindicatos, organizaciones patronales, la Iglesia -en gran medida-. después de movernos dentro del menor margen de posibilidades, prefiero el exceso en el uso de una libertad que el mínimo ejercicio de una dictadura".
La frase emerge sin interrupciones de una boca que ha narrado para México los hechos más trascendentes del país y el mundo desde hace más de 60 años. Jacobo Zabludovsky se ha valido de su voz, su imagen y su pluma -ahora es el teclado- para informar y para ejercer la crítica.
Como promotor de esta última no le teme, sino que la fomenta y la respeta, incluso cuando el sujeto de crítica sea él mismo. "Una de las enseñanzas más grandes que me dejó el maestro José Pagés Llergo fue la tolerancia hacia la opinión ajena", asegura Zabludovsky, quien se muestra ágil y alegre pese a la profundidad de los temas que se tratan.
"Jamás haría algo para impedir cualquier crítica hacia mi trabajo. La gente tiene todo el derecho de opinar y yo sería el primero en hacer que se respete su opinión". Le parece lógico que haya quien cuestione su labor, pero de igual forma tiene muy claro que su trabajo es público y siempre estará sujeto a juicio. "Todos los periodistas de mi época -incluso quienes, con todo respeto, lo nieguen- operamos dentro del margen de las posibilidades que teníamos. Pero México cambió y el error grave es seguir obedeciendo consignas, ya no porque no se pueda hacer otra cosa, sino por conveniencia, comodidad o vanidad."
El reportero Zabludovsky
Para este periodista, que pretende ser recordado como un reportero y no como un líder de opinión, el cambio hacia una nación con más libertades también implicó retos y profundo aprendizaje que lo han llevado hasta donde ahora está. "No creo haberme reivindicado porque `reivindicar' es como partir de algo de lo que te puedes apenar, y yo no tengo por qué reivindicar nada". Aunque sí tuvo que evolucionar como periodista.
"Lo primero que tuve que vencer en un México abierto a más posibilidades democráticas -todavía nos falta, pero vamos en el camino- fue la censura propia. Después de practicar el periodismo en ese caldo, lo primero por hacer es cambiar tu mentalidad. Cuando sabías que no podías decir algo ya ni lo escribías: entonces tienes que acostumbrarte a que lo puedes decir y tienes que escribirlo".
Zabludovsky, rodeado por un muro de libros que parecen un mural, aplaude en este contexto el surgimiento de otras herramientas que se valen de la tecnología para ampliar las libertades de información y comunicación. Wikileaks entre ellas. "Es un medio inesperado, sorpresivo y bienvenido, cuya obra debe tomarse en cuenta, pues ya dejó una huella".
Twitter es otra de las manifestaciones que mejor retratan lo que viene para la comunicación y, en consecuencia para el periodismo.
"Está cambiando no sólo nuestro oficio, ya estableció un máximo de 140 caracteres para lo que tengas que decir. Si no lo dices en 140 caracteres, ya mejor no lo digas".
Frente al panorama de libertades en constante crecimiento y mejores herramientas para este propósito, Zabludovsky censura lo ocurrido con quienes fueron detenidos en Veracruz por sus publicaciones en redes sociales, y subraya que en este contexto la responsabilidad de los medios es "decir la verdad y ejercer la crítica", comentó para EL UNIVERSAL.