La esencia de Dalí llega a Madrid

Artes
/ 1 mayo 2013

Dalí siempre estuvo rodeado de anécdotas y de un ruido mediático que impidió contemplar en toda su amplitud a uno de los grandes artistas del siglo XX.

Madrid, España.-Despojar su figura de todo lo superfluo y buscar la esencia de su arte es el objetivo de la exposición que el Museo Reina Sofía de Madrid dedica a Salvador Dalí, una de las más completas de las muchas dedicadas hasta el momento al artista catalán.

Más de doscientas obras permiten adentrarse en el particular mundo de Dalí. Un mundo en el que él es el rey pero en el que habitualmente los fuegos de artificio creados por el propio artista han dejado en segundo plano lo más importante: una pintura que le ha llevado a ser un artistas fundamental.

Él era su personaje, y precisamente por eso podía pintar tan bien y como le daba la gana.

Esa es la pintura a la que quiere dar importancia la exposición que, con importantes modificaciones, se mostró recientemente en el Centro Pompidou de París y que se podrá contemplar en Madrid hasta el mes de septiembre, con obras procedentes en su mayoría de los tres centros que conservan el mayor patrimonio del artista ampurdanés: La Fundación Gala-Dalí de Figueras (España), el Museo Salvador Dalí de St.Petersburg (Florida) y el Reina Sofía.

A estos se han unido otras importantes instituciones, como el MoMA de Nueva York, que ha cedido la significativa pintura "La persistencia de la memoria"; el Philadelphia Museum of Art, que ha prestado "Construcción blanda con judías hervidas"; la Tate Modern de Londres, de donde ha venido "Metamorfosis de Narciso" o los Musées Royaux des Beaux-Arts de Bélgica, con "La tentación de San Antonio".

El amplio recorrido por las salas del Reina Sofía ofrece la posibilidad de analizar la obra artística de Dalí (1904-1989) y sus diferentes lenguajes, mostrando su poética. Su mejor creación, en palabras de Montse Aguer, comisaria de la exposición y directora de la Fundación Gala-Dalí, no se circunscribe sólo a la invención de las formas, sino además, a la invención poética. 

En este sentido "cabe también destacar a Dalí como renovador del vocabulario surrealista y con un intenso empeño en la investigación del proceso representativo e interpretativo de lo observado y percibido". 

Pinturas, dibujos, material documental, fotografías, manuscritos del propio Dalí, revistas, películas y filmaciones de enorme importancia ayudan a entender el complejo universo del artista. 

DALI, EL SURREALISTA

El período surrealista constituye el núcleo central de la muestra y en él se hace especial hincapié en el método paranoico-crítico desarrollado por Dalí como mecanismo de transformación y subversión de la realidad.

Este método paranoico-crítico lo utilizó tanto en sus obras pictóricas y escritas como en la elaboración de su propia imagen, al "dalinizarse" él mismo.

Con referencias en la tradición psicoanalista freudiana, el artista comentaba sobre su método: "Yo creo que está próximo el momento en el que, por un proceso de carácter paranoico y activo del pensamiento, será posible sistematizar la confusióny contribuir al descrédito total del mundo de la realidad".

Gracias a este proceso, el creador obtiene y reconoce imágenes dobles o triples, es decir, representaciones de un objeto que, "sin la menor modificación figurativa o anatómica, sea al mismo tiempo la representación de otro objeto absolutamente diferente".

Según el líder surrealista André Breton, la técnica constituía "un instrumento de primera importancia" perfectamente aplicable a la pintura, a la poesía, al cine, a la elaboración de objetos surrealistas, la moda, la escultura, la historia del arte, "e incluso, de ser necesario, a cualquier tipo de exégesis".

DALI, EL EXCÉNTRICO

Teatral, divertido, exhibicionista, excéntrico, iconoclasta, caprichoso, la construcción de esta imagen, en opinión de Jean-Michel Bouhours, comisario de la exposición celebrada en el Centro Pompidou, fue un proceso lento y complejo, pero clave en el destino glorioso de Dalí.

En el momento en que hay una cámara delante, como si de un actor de cine se tratase, el yo íntimo de Dalí desaparece detrás de la persona. "El yo se esconde tras una máscara predefinida para hacerse pasar por otro ante la sociedad". 

El elemento físico más sobresaliente de dicha máscara es el bigote daliniano, que, según creía firmemente el artista, tenía una dimensión adivinatoria.  

"Los bigotes de Dalí no son una vulgar mata de pelo propia de un personaje 'putrefacto', como él consideraba que eran Stalin, Lenin e incluso Nietzsche, sino que elaboran un sistema semiológico y son para su "portador" un auténtico significante hagiográfico", escribe Bouhours.

Para el comisario general de las exposiciones de París y de Madrid, Jean-Hubert Martin, el término "artor", unión de las palabras artista y autor, le viene muy bien a Dalí para designar la faceta en la que se pone a sí mismo en escena.

"No satisfecho con crear obras increíblemente innovadoras, siente la imperiosa necesidad de dar a conocer las ideas en las que se basan y, por extensión, de divulgar una nueva interpretación del mundo", escribe Hubert.

DALI, EL GENIO

Salvador Dalí es un pintor que se diferencia de casi todos los pintores, no solo del siglo XX sino de todos los tiempos. Además de proponerse crear un personaje, de llevar a cabo una evolución estética e ideológica contracorriente, destaca en Dalí su obra escrita, en la que aporta una impresión extraordinaria de su principal cualidad, "que es su inteligencia", en opinión del escritor y crítico literario Pere Gimferrer.

"Nos asombra no solo la inteligencia sino el genio literario de Leonardo o de Miguel Angel, pero Dalí nos llama la atención por lo inteligente que es ya desde los catorce años, e incluso en los mayores momentos de descomposición moral e intelectual de su última época. Es un caso único", según Gimferrer.

En uno de estos escritos que Dalí publicó en el diario ABC, el artista afirmaba que su personalidad era más importante que su talento y aseguraba que "eso que llaman excentricidades" eran para él "algo más vital" que su propio arte".

En el texto, el artista reconoce que cuando era joven representaba el papel de genio y agrega:  "luego empecé a convencerme de que verdaderamente era un genio. Ahora estoy totalmente convencido". Esta genialidad procedía, según el propio Dalí, de su intuición creativa. 

"El surrealismo...soy yo. Soy el único surrealista perfecto y trabajo dentro de la gran tradición española. Los místicos españoles siempre fueron surrealistas", escribió Salvador Dalí.

DESTACADOS:

-- El Museo Reina Sofía de Madrid ofrece una amplia retrospectiva sobre el artista catalán Salvador Dalí.

-- Alrededor de doscientas obras descubren a uno de los grandes artistas del siglo XX.

-- Más allá de sus excentrecidades, Dalí fue un gran pintor y un de los gran innovador.

Por Milagros Trenas/Efe-Reportajes.

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