Porfirio Díaz ni ángel ni demonio
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Ricardo Orozco, director del Centro de Estudios Históricos del Porfiriato, pide ver al personaje más allá del dictador
CIUDAD DE MÉXICO.- Hace 35 años, don Porfirio era como el demonio; si mostrabas una foto suya, casi casi te decían que olía a azufre, recuerda Ricardo Orozco del periodo en que creó el Centro de Estudios Históricos del Porfiriato, hacia 1977.
De verdad era un personaje polémico. Unos lo admiraban, pero otros sólo veían en él al dictador. Y unos más creían que había cometido varios crímenes, que tenía su cementerio particular y que vendía como esclavos a los indios yaquis.
Y digo que era polémico, porque con los años se ha venido transformando esa idea y ahora hay una tendencia revisionista no sólo para revalorar su figura, sino también para redescubrir que durante el porfiriato hubo muchos personajes dignos de estudio que han sido injustamente olvidados, afirma el investigador en entrevista con Excélsior.
Ingeniero de profesión, pero historiador por vocación, Orozco se enamoró hace más de cuatro décadas del legado del militar y político oaxaqueño Porfirio Díaz Mori (1830-1915), quien fue presidente de México en nueve ocasiones, entre 1876 y 1911, y cuyo centenario luctuoso se conmemora el próximo 2 de julio.
Decidí que dedicaría el resto de mis esfuerzos a buscar no que se pensara que don Porfirio era un ángel ni defenderlo, sino a intentar que la gente lo estudiara y reconociera qué tanto había de verdad e invención en su historia, agrega.
El autor de diversos libros sobre el general que dirigió el destino del país durante 30 años piensa que apenas ahora vuelve a florear un México que nunca debió haber sido ocultado, el cual se comprende mejor.
Asegura que el héroe de la Segunda Intervención Francesa y de la Batalla de Puebla, al que considera uno de los mejores militares que ha tenido el país, aún es querido por los mexicanos del siglo XXI. Hace cinco años visité su tumba en el cementerio de Montparnasse, en París (donde pasó sus últimos años de vida en el exilio). Estaba abierta la cripta y pude entrar.
Había banderitas de México, unas con colores marchitos y otras brillantes, una cajita con tierra de Oaxaca y otra caja con unos 20 o 25 mensajes escritos a mano, de los cuales dos eran insultantes y el resto eran o laudatorios para don Porfirio o quejándose con él del gobierno mexicano actual. Me pareció curioso que alguien le dejara un recado a una persona que murió hace un siglo, creo que es símbolo de respeto y cariño, detalla.
El actual director del Centro de Estudios Históricos del Porfiriato ha logrado reunir unos 15 mil libros y centenares de periódicos y revistas, tanto del siglo XIX como del XX, sobre este periodo histórico y sus años previos y posteriores.
Instalado en su casa de la colonia San Andrés Tetepilco, el archivo integra además decenas de fotografías, folletos y diez carpetas con artículos periodísticos que manifiestan la polémica que ha rodeado a la figura de Díaz desde hace cien años.
Yo originalmente era un historiador de café. Mi profesión es ingeniero y de eso viví hasta que me jubilé o, mejor dicho, me jubiló la técnica y la edad. Así como algunas personas buscan el billar, la televisión o el cine, yo encontraba refugio en los libros de historia.
Para esto, tuve una fuerte influencia de mi padre, quien nos narraba episodios de la Revolución, aunque no le tocó el principio, porque nació en 1911. Pero nos platicaba las anécdotas de una manera tan sabrosa, que despertó mi amor por la historia, cuenta.
Pero, confiesa, fue hasta que conoció a Morelos Rivero, un torilero de la Plaza de Toros México (persona que abre la puerta de toriles para que la res salte al ruedo y comience la lidia), que nació su verdadero interés por al político oaxaqueño.
Rivero tenía unos 82 años. Era hijo de un cónsul que representaba a un país centroamericano durante el porfiriato. Se acordaba que de niño conoció a don Porfirio personalmente y tenía decenas de libros y periódicos que compró durante 60 años, que me compartió y finalmente me regaló. Tras su muerte, me dediqué a enriquecer el acervo y a escribir libros que pongan a prueba esa historia llena de clichés, añade.
Quien ha escrito la biografía de Díaz La ambición y la Patria, una semblanza de su vida masónica, una novela inspirada en su hija Amada Díaz y un diccionario que aborda cinco mil tópicos sobre el general, entre otros proyectos, ha organizado un gran coloquio sobre el porfiriato, que se realizará del 2 al 4 de julio en Oaxaca.
El centro que dirige está abierto a los investigadores y ha sido sede de seminarios, conferencias y presentaciones de libros.
Realizan coloquio sobre el porfiriato
Convocado por el Centro de Estudios Históricos del Porfiriato, que desde hace 18 años se constituyó en asociación civil, y el Instituto de Investigaciones en Humanidades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, el Coloquio sobre el Porfiriato, que conmemorará el centenario de la muerte del general Porfirio Díaz, se realizará el 2, 3 y 4 de julio en diversos recintos de la ciudad de Oaxaca, la entidad natal del expresidente.
El encuentro ha convocado a más de 90 participantes, historiadores e investigadores del periodo, de diversas partes del país y del extranjero, que abordan distintos aspectos de la historia del porfiriato, más allá de la tradicional historia política.
Serán 16 mesas de trabajo, en las que se abordarán temas como Díaz en la opinión pública, en la educación, como militar, sus fotografías, la industria que impulsó, la arquitectura y la ingeniería y la represión durante el periodo, entre otros.
Los doctores Paul Garner y Francie R. Chassen-López impartirán dos conferencias magistrales.