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10 formas de ayudar a los niños ansiosos

Vida
/ 26 febrero 2016

Los niños a menudo no saben por qué están ansiosos; sólo saben que están experimentando molestias. Aquí hay diez formas en que podemos proporcionarles calma, y ayudarles a sentirse mejor.

Los ojos del niño evitaron mi mirada cuando entró en mi oficina. Yo sabía que algo estaba mal. Habló de su madre y su preocupación por ella. No sabía lo que sucedería.

Los niños a menudo no saben por qué están ansiosos; sólo saben que están experimentando molestias. Podemos observar lo que está sucediendo antes de que sean capaces de expresar sus sentimientos verbalmente. Las siguientes acciones nos dan una pista:

- Preguntando qué pasaría si...(preguntas condicionadas)
- Haciendo preparaciones repetitivas
- Necesidad de tener objetos para darle seguridad, ya sea para mantenerlos u ocultarlos
- El tartamudeo o murmullos
- Dejar caer cosas, tropezar o caerse
- Mirar hacia abajo para evitar el contacto visual, o buscar mirar a otro lugar, como si se cuidara de los peligros
- Los hombros caídos hacia adelante

Los sentimientos de ansiedad se basan en duda y el miedo. Cuando estamos llenos de miedo, nuestros sistemas corporal tratan de proteger a nuestros órganos delicados. Nuestros extremidades se enfrían. Estamos sin energía, y nos movemos de manera diferente que cuando estamos fuertes y seguros.

Como adultos, tenemos un profundo efecto en los niños de nuestro mundo. Cuando están ansiosos, hay muchas cosas que podemos hacer para ayudar a calmar sus mentes y corazones. Aquí hay diez soluciones:

1. Póngase a nivel del niño
Nuestra proximidad, a solas con él, proporciona al niño un sentido de importancia. Cuando estamos cerca de ellos y miramos a sus ojos, les hacemos saber que todo lo que les preocupa es importante para nosotros.

2. Hable en voz baja y lentamente
El tono de nuestra voz, su cadencia y ritmo, le harán bien para atemperar la ansiedad del niño o proporcionar una influencia calmante. Hablar en voz baja nos permite estar en condiciones más íntimas con el niño. Hablando lentamente, calma los nervios, suaviza y ralentiza el ritmo cardíaco.

3. Escuchar activamente
Una vez que estamos cerca y de forma personal con el niño, deje que se sienta cómodo compartiendo sus sentimientos más íntimos. Asentimos, y comentamos cosas para que el niño sepa que estamos escuchando lo que dice. Nuestra atención fomenta el diálogo abierto y permite el intercambio de un listado de pensamientos y sentimientos.

4. Reflejar lo que se dice
Reflexionando con el niño lo que oímos que están diciendo, o asintiendo, les facilitamos palabras para identificar y verbalizar sus temores molestias. Añadamos la comprensión de la situación, y ayudarle al niño a trabajar a por sí mismo de manera más eficaz.

5. Dar afecto físico, siempre y cuando sea apropiado
Nuestro contacto suave les proporcionará sensaciones de bienestar y les ayudará a que se relajen. Tenga en cuenta que esto sólo es apropiado si tenemos una relación de confianza con el niño, y somos un pariente o un amigo muy cercano.

6. Tranquilizar
Las palabras que proporcionan tranquilidad deben incluir, pero no se limitan, a las siguientes frases: "Las cosas van a ir bien", "Estoy seguro de que encontrarás la solución pronto"; "está bien tener algo de temor"; y "eres importante para mí"; y "me quedaré contigo mientras resolvemos esto".

7. Respiren profundamente juntos
La respiración profunda permite que el cuerpo se relaje y alivie la sensación de ansiedad. Cuando respiramos profundamente con el niño, les estamos enseñando una técnica calmante, y dándoles un patrón a seguir cuando están solos.

8. Oren juntos
La oración activa nuestra fe y disipa la duda y el miedo. Orar con un niño ansioso les da la confianza para acercarse a Dios por su propia cuenta cuando están teniendo dificultad.

9. Hacer preparativos para los eventos futuros
La preparación ofrece medidas concretas que calman la sensación de ansiedad. Nos da algo que hacer mientras estamos a la espera de que ocurra un evento; sobre todo, cuando no sabemos cuál será el resultado.

10. Chequear con el niño después del evento
Nuestra presencia, después de un evento difícil, le da al niño la oportunidad de procesar lo que pasó y transferir los recuerdos positivos para el almacenamiento a largo plazo y la recuperación posterior. Cuando les hacemos saber que siguen siendo importantes para nosotros, aumentamos sus sentimientos de confianza y valor.

Al escucharle al niño hablar de su madre, le hice reflexionar por su amor y preocupación por ella. Hicimos un poco de respiración profunda juntos, y él salió de mi oficina confiado de que las cosas saldrían bien, y que podía venir a mí cuando fuera necesario para hablar de sus sentimientos.

Estos diez maneras no sólo calman a un niño ansioso, sino que le dan el regalo más importante que, nosotros como adultos, podemos darles, nuestro amor incondicional. Como una suave lluvia de primavera, le proporcionamos la vida que les alimente y que tiene un profundo efecto en los niños de nuestro entorno. Sabemos que hemos tenido éxito cuando los vemos proporcionado el mismo servicio a sus semejantes.

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