¿Cómo convertir el regreso al aula en nuevo inicio?; esto dice la psicología
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Cada ciclo escolar ofrece la oportunidad de crear nuevos hábitos, fortalecer la autoestima y demostrar que ningún error define el futuro
Cada ciclo escolar comienza con mochilas nuevas, útiles recién comprados y horarios que vuelven a imponerse en casa. Pero, detrás de todo eso, hay millones de estudiantes que tienen la oportunidad de empezar de nuevo.
Para la psicóloga Xóchitl Rodríguez, el regreso a clases representa mucho más que dejar atrás las vacaciones. Es uno de esos momentos que, psicológicamente, marcan un antes y un después.
“Así como el Año Nuevo nos invita a replantearnos metas, el inicio de un ciclo escolar también representa una oportunidad para desarrollar nuevos hábitos, fortalecer habilidades y reinventarnos”, dice la experta.
Desde su experiencia, explica que volver a la escuela implica mucho más que cambiar de grado. Es regresar a convivir, enfrentar nuevos desafíos, adaptarse a distintos maestros, construir amistades y seguir formando la propia identidad.
Pero la manera en que los adultos presentan ese regreso también influye. “Muchas veces les decimos: ‘Ya se acabó lo bueno’. En cambio, podríamos preguntarles: ‘¿Qué te gustaría aprender este año?’ o ‘¿Qué versión de ti quieres construir en este ciclo?’. Ese pequeño cambio modifica por completo la forma en que viven el regreso”.
LA EMOCIONES CABEN EN EL SALÓN
Hay alumnos que esperan con entusiasmo volver a ver a sus amigos. Otros sienten miedo, incertidumbre o ansiedad. Y algunos experimentan todo al mismo tiempo.
Lejos de ser una señal de alarma, Rodríguez asegura que esa mezcla de emociones forma parte del proceso natural de adaptación. “Sería extraño que un cambio importante despertara una sola emoción. El entusiasmo habla de la ilusión por lo nuevo; el miedo y la incertidumbre aparecen porque el cerebro busca protegernos de lo desconocido”.
Por eso recomienda evitar frases como “no pasa nada” o “no tengas miedo”, ya que, aunque buscan tranquilizar, invalidan lo que sienten los hijos.
En su lugar, propone reconocer la emoción. “Entiendo que estés nervioso, es normal sentirse así cuando empieza algo nuevo”. Sentirse escuchado disminuye la ansiedad y fortalece la confianza para afrontar los retos que llegarán durante el ciclo escolar.
EDUCAR MÁS ALLÁ DE LAS CALIFICACIONES
La especialista considera que uno de los mayores errores de los adultos es reducir la experiencia escolar al desempeño académico.
La escuela, recuerda, también es el lugar donde los niños aprenden a resolver conflictos, trabajar en equipo, tolerar la frustración, respetar diferencias, pedir ayuda y construir relaciones sanas.
Por eso invita a cambiar incluso las conversaciones que se tienen al final del día. En lugar de preguntar únicamente “¿qué calificación sacaste?”, propone preguntar “¿qué aprendiste hoy?”, “¿cómo te sentiste?” o “¿con quién conviviste?”.
Ese cambio de perspectiva modifica la forma en que los hijos entienden el éxito. “No espero que seas el mejor; espero que cada día seas una mejor versión de ti mismo”.
Cuando un niño comprende que su valor no depende de un número, desarrolla una autoestima más sólida y enfrenta los desafíos con menos miedo al error. Rodríguez insiste en que el verdadero papel de los padres no consiste en eliminar los obstáculos, sino en acompañar el proceso.
Al final, el regreso a clases deja una enseñanza que trasciende los libros. La vida no nos da una sola oportunidad para hacerlo bien; nos da muchas oportunidades para volver a intentarlo”.