Las autoridades pidieron creatividad y no pintas para reclamar por el alza en los feminicidios y la falta de seguridad para las mujeres.

El paro organizado para el 9 de marzo fue una de las primeras acciones y, politizada o no, es un impulso que ha ido ganando fuerza a una semana de su convocatoria.

Y vale la pena voltear a los datos de cuánto producimos las mujeres y qué valor tendrá frenar el motor femenino de la economía mexicana.

Si nos fijamos solo en el empleo, para tener datos más precisos, las mujeres aportamos 45.5% de la fuerza laboral y somos responsables de 37% del PIB.

Gracias a Gabriel Casillas, director general adjunto de análisis económico y relación con inversionistas de Grupo Financiero Banorte, pudimos calcular el valor de lo que generamos en un día las mujeres.

“Dado que un día más no es estrictamente un día más, ni un día menos es estrictamente un día menos en la contabilidad nacional, lo más “correcto” es utilizar el efecto calendario del año bisiesto. Es decir, utilizar justo esta estimación —proveniente del diferencial entre la serie del PIB real ajustado por efecto calendario y la que no en un año bisiesto”—, afirma el analista. Teniendo en cuenta que ese dato de es 0.26%-pts, si lo multiplicamos por ese 37% del PIB, es posible calcular que un día sin mujeres es 0.0962%-pts, es decir, casi 10 puntos base del PIB. ¿Cuánto representa en dinero? Unos 23 mil 400 millones de pesos, “lo que equivale a aproximadamente 10% de lo que se asigna a los programas sociales en un año”, me recordó Casillas.

Pero en el caso de las mujeres hay un componente extra, invisible pero cuantificable: el trabajo no remunerado, que según el Inegi representa una cuarta parte de la economía.

En este “valor del trabajo total que se realiza en el país se pague o no”, el de las mujeres es 5 pesos mayor al de los hombres por el papel de las actividades que no reciben paga.

Si bien es difícil calcular qué porcentaje de acatamiento tendrá la convocatoria de “el 9 nadie se mueve”, incluso si el ímpetu de los primeros días se mantiene hasta esa fecha (teniendo en cuenta incluso la politización que ha desatado la idea), siempre es importante poner en contexto lo que pesa la fuerza laboral femenina.

Solo lo que se puede medir se puede mejorar, dicen algunos economistas, pero también de todo lo que se mide se puede saber su verdadero impacto en situaciones extremas como la del paro.

La llamada del 9 de marzo a que ninguna mujer vaya a trabajar y que deje de comprar y consumir en ese día, servirá incluso para demostrar que las mujeres empleadas seguimos siendo un porcentaje bajo, que tenemos la menor participación dentro de la PEA de todas las naciones que forman parte de la OCDE (45.5% versus 62%) e incluso en Latinoamérica, donde la tasa de ocupación es de 53%.

Bárbara Anderson es Directora de Innovación Editorial en Milenio. Activista por los derechos de las personas con discapacidad con Yo también barbara.anderson@milenio.com

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