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"El plan implementado por el gobernador Ricardo Rosselló para atender esta emergencia, así como el trabajo y el compromiso de nuestros empleados, ha sido la clave para que Puerto Rico comience su recuperación", afirmó Díaz Atienza en un comunicado de prensa.

San Juan.- El presidente ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, Elí Díaz Atienza, destacó hoy que en las primeras 48 horas en Puerto Rico tras el paso del huracán Irma, la agencia ya logró restablecer el servicio de agua a unos 230.000 abonados aproximadamente.

"El plan implementado por el gobernador Ricardo Rosselló para atender esta emergencia, así como el trabajo y el compromiso de nuestros empleados, ha sido la clave para que Puerto Rico comience su recuperación", afirmó Díaz Atienza en un comunicado de prensa.

Hasta el momento, y según Díaz Atienza, más del 86 % de los abonados cuentan con el servicio de agua potable, por lo que esperan que próximamente cumplan con la totalidad de los clientes cuando el servicio eléctrico en la isla se complete y así "garantizar que el agua que reciban sea de la más alta calidad".

"En estos momentos nuestra prioridad es realizar la limpieza de las tomas de agua crudas de las plantas que tenemos en los pueblos de la montaña, verificar los niveles de seguridad de los embalses y trabajar para fortalecer aquellos sistemas de infraestructura que fueron afectados", afirmó.

Por región, el Norte es el que más abonados restan por tener servicio, con 60.594, seguido del área Metro con 36.713, el oeste con 33,254, el este con 25.990 y el sur con 6.155, para un total de 166.706 de abonados.


El titular de la AAA dijo además que los embalses de agua alrededor de la isla están en niveles apropiados, aunque algunos continúan con un alto nivel de sedimentación y turbidez, debido a las lluvias recibidas en el sector montañoso de Puerto Rico.

"El manejo adecuado de los embalses durante el paso de Irma se debió principalmente al descargue de dos metros en los niveles de Carraízo y La Plata, de manera controlada y por un espacio de aproximadamente tres días", indicó.

"Esto permitió la entrada de escorrentías sin necesidad de abrir compuertas adicionales que causaran desbordes o inundaciones en los pueblos ubicados río abajo", resaltó.