El debate sobre la legalización del aborto en Argentina vivió hoy una jornada atípica, con una carta enviada por la escritora Margaret Atwood. Foto: AP
El debate sobre la legalización del aborto en Argentina vivió hoy una jornada atípica, con una carta enviada por la escritora Margaret Atwood.

El debate sobre la legalización del aborto en Argentina vivió hoy una jornada atípica, con una carta enviada por la escritora Margaret Atwood y la marcha de cien mujeres vestidas como los personajes de sus novelas, y las polémicas declaraciones de un médico sobre el VIH y el uso del preservativo.

El proyecto que legaliza la interrupción voluntaria del embarazo y despenaliza el aborto fue aprobado en junio en la Cámara de Diputados y el 8 de agosto será votado en el pleno del Senado, donde hoy continuaron las exposiciones a favor y en contra del aborto.

Entre los oradores estuvo hoy el médico Abel Albino, creador de la Fundación Cooperadora para la Nutrición Infantil, quien en un controvertido discurso afirmó que "los preservativos no sirven contra el sida".

El experto en desnutrición infantil abogó en contra del aborto y de los anticonceptivos.

Activistas pro-elección a favor de la despenalización del aborto usan disfraces de The Handmaid's Tale fuera del Congreso donde los legisladores aprobaron una nueva legislación relacionada con el aborto en Buenos Aires, Argentina. Foto: AP

"Tienen que entender que el profiláctico no protege de nada. El virus del sida atraviesa la porcelana. Es 500 veces más chico que el espermatozoide", declaró Albino, generando polémica en la audiencia parlamentaria.

Una reconocida médica se retiró del recinto en repudio a sus dichos, que en cuestión de minutos se difundieron por redes sociales y medios de comunicación y desataron un escándalo en el país sudamericano.

Afuera del Parlamento, unas cien mujeres marcharon bajo la lluvia con túnicas rojas y las cabezas gachas, cubiertas por unas particulares cofias blancas, ataviadas como los personajes de la novela "El cuento de la criada" de la escritora canadiense Margaret Atwood.

Activistas pro-elección a favor de la despenalización del aborto usan disfraces de The Handmaid's Tale fuera del Congreso donde los legisladores aprobaron una nueva legislación relacionada con el aborto en Buenos Aires, Argentina. Foto: AP

Las mujeres marcharon en silencio y cuando llegaron al ingreso principal del Congreso enarbolaron los ya tradicionales pañuelos verdes de la campaña a favor de la interrupción voluntaria del embarazo y gritaron "Aborto legal ya".

Más tarde, la actriz y cantante Elena Roger leyó una misiva enviada por Atwood titulada "¿Un Estado esclavista?", en la que exhortó a los senadores argentinos a legalizar el aborto al afirmar que "las mujeres que no pueden tomar la decisión sobre si tener o no bebés son esclavas porque el Estado reclama como propiedad a sus cuerpos y al derecho a dictar el uso al que deben someterse sus cuerpos".

"A nadie le gusta el aborto, incluso cuando es seguro y legal. No es lo que ninguna mujer elegiría para festejar un sábado por la noche. Pero a nadie le gusta tampoco mujeres sangrando hasta la muerte en un baño por un aborto ilegal", sostuvo Atwood en su escrito.

"Nadie está forzando a las mujeres a tener abortos. Nadie tampoco debería obligarlas a someterse a un parto. Fuerce partos si usted quiere, Argentina, pero por lo menos llame a lo forzado por lo que es. Es esclavitud: es reivindicar poseer y controlar el cuerpo de otra persona, y sacar provecho de eso", remarcó la novelista y ensayista.

Según diversas estimaciones, cada año se realizan cerca de 500,000 abortos clandestinos en la Argentina. El aborto es además la principal causa de mortalidad materna en el país sudamericano. Actualmente, la interrupción del embarazo sólo está permitida en Argentina en casos de violación o de riesgo de vida de la madre.

En tanto, varias de las principales clínicas privadas de Argentina emitieron hoy un comunicado en el que solicitaron a los legisladores que se incorpore en el proyecto que "los profesionales de la salud y las instituciones sanitarias tendrán plena libertad y derecho de abstenerse a practicar interrupciones voluntarias del embarazo cuando dicha práctica sea contraria a sus principios, valores o ideario

La Iglesia católica instó por su parte a una movilización de sus fieles el próximo 8 de agosto, cuando el Senado vote el proyecto de ley.