A su tercer víctima la desmembró en el baño para luego freír la carne y tirar parte de los huesos en una caja de cereal

Conocido como “El poeta seductor”, “El poeta caníbal”, “el descuartizador de la Guerrero”, o como se le conoce hoy en el folclor popular,“El caníbal de la Guerrero”, se llamaba José Luis Calva Zepeda, mexicano cuyo nombre tomó relieve internacional tras producirse su detención el 8 de octubre de 2007 por parte de las autoridades, acusándolo de canibalismo y triple homicidio.

Fue sorprendido por las autoridades en su casa después de una denuncia iniciada por los familiares de su pareja sentimental: Alejandra Galeana Garavito, mujer de 32 años y madre de dos hijos, que previamente había descuartizado en su casa.

Una escena de terror pocas veces vista en la Ciudad de México ocurrió durante la madrugada del 8 de octubre de 2007; carne humana frita en un sartén sobre la estufa de la cocina, en la mesa un plato servido con los restos de un cadáver, acompañados con limón, salsa picante y un poco de ron; esto fue lo que encontraron los policías al terminar de recorrer los estrechos pasillos de un edificio ubicado en la calle Mosqueta de la colonia Guerrero. Entre una atmósfera lúgubre, con poca iluminación, escasos muebles y fétidos olores, vivía José Luis Calva Zepeda, quien sería conocido a partir de ese momento como "El caníbal de la Guerrero".

Nació el 20 de junio de 1969 y quedó huérfano de padre a los dos años, su madre se refugió en el alcohol para soportar la difícil tarea de criar a seis hijos, lo cual acentuó su carácter estricto, agresivo y altanero, según palabras de Calva Zepeda. Debido al carácter de la madre, los castigos alcanzaban niveles exacerbados, y José Luis fue obligado a dormir en el patio tras romper un figurín de porcelana: "la frialdad de la madrugada nunca la podré olvidar, el rocío de la noche enfrío mi alma hasta quemar mi ser". La constante violencia verbal, física y psicológica a la que era sometido lo motivó a escapar de su casa a los seis años.

Caminaba por las calles del municipio de Nezahualcoyotl en condiciones precarias y, en muchas ocasiones, cometía robos para sobrevivir, lo que lo llevó a consumir drogas y alcohol a una corta edad: "Un infierno que marcó mi alma". Poco tiempo después regresó a su casa materna, pero el destino le tenía preparado otro revés al ser violado por el amigo de su hermano mayor, un dolor que lo recordaría todas las noches hasta el final de su vida.

Todos estos acontecimientos propiciaron que Calva Zepeda fuera un niño introvertido, con poco contacto social y con un creciente sentimiento de frustración y enojo. Su vida giraba en torno a su madre, pues anhelaba su aceptación y cariño, el que jamás recibió. Al crecer buscó que su madre aprobara a sus novias para continuar con la relación, se había hecho de una personalidad más empática; su primera relación formal fue en 1992, se casó a los 23 años y tuvo una hija; sin embargo, el matrimonio no prosperó.

En 2004 inició una nueva relación, la cual duró poco, pero esta vez, motivado por su personalidad psicópata, secuestró, torturó, asfixió y descuartizó a la mujer y dejó los restos en bolsas negras de basura; la segunda víctima de este caníbal se trató de una sexoservidora que trabajaba en el centro de la Ciudad de México, sus restos los volvió a empaquetar en dos bolsas de basura y presentaban el mismo patrón de asesinato.

José Luis Calva Zepeda vivía con un gran rencor hacia las mujeres y con un conflicto hacia su feminidad, a decir de los expertos: "entre más sádicos y crueles eran los homicidios, más sentía que lograba destruir su lado femenino y su latente homosexualidad", así como generar control y acabar con el desprecio del cual sentía era objeto.

El tercer asesinato sería el más perturbador, después de un mes de noviazgo, su pareja terminó con Calva Zepeda, pero él la invitó a tomar un café a su departamento e intentó convencerla de regresar, al no aceptar comenzaron a discutir, y bajo los efectos de la cocaína, la golpeó y estranguló; desmembró el cuerpo en el baño para luego freír la carne y tirar parte de los huesos en una caja de cereal, con este acto poseía a su víctima, absorbía sus cualidades femeninas y así no lo abandonaría.

Calva Zepeda murió el 11 de diciembre de 2007 tras presuntamente ser asesinado en una celda de la cárcel fingiendo un presunto suicido usando un cinturón, Zepeda lo mandaron a matar, ya que según declaraciones de su hermana, al reconocer el cadáver de "El Caníbal" en el SEMEFO, Calva Zepeda presentaba marcas de tortura y una presunta violación por parte de los internos, quienes supuestamente le metieron un palo por el ano y le destrozaron los genitales. 

También confesó que el cinturón con el que su hermano había sido encontrado ahorcado, no correspondía al de él. Además dijo que José Luis Calva antes de morir se volvió "loco" y mirándola decía: "Soy el caníbal". Antes de morir, José Luis Calva Zepeda escribió su historia plantándola: "Instintos Caníbales", en dónde agregó como "fin" su suicidio. En el velorio de Calva Zepeda, el hermano de una de las mujeres que asesinó trató de entrar para abrir el ataúd y comprobar que dentro de él se encontrara José Luis Calva, pero las autoridades lo impidieron.

Con información de Cultura Colectiva y Wikipedia