Pekín. Personas se cubren con tapabocas por la neblina que cubre la ciudad de China llena de contaminación. Foto: AP
El cambio climático tiene consecuencias significativas sobre el medio ambiente y la economía, pero también sobre la salud; las personas con alergia o asma notan cada vez más los efectos del aumento de las temperaturas

MADRID.- “La actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial”, detalla la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este sentido, la Organización Meteorológica Mundial subraya que los años 2015, 2016, 2017 y 2018 han sido los cuatro más cálidos jamás registrados.

RELACIÓN DEL CALOR EXTREMO Y LAS ALERGIAS

“La tendencia de la temperatura a largo plazo es mucho más importante que la temperatura de cada año y esa tendencia es al alza”, manifiesta Petteri Taalas, Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

“Los 20 años más cálidos de los que se tienen datos se han registrado en los últimos 22 años. El ritmo del calentamiento en los últimos cuatro años ha sido excepcional, tanto en la superficie terrestre como en los océanos”, expone.

La Organización Mundial de la Salud señala que las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada.

Así, la OMS indica que durante la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003 se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70 mil defunciones.

“Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo incremente esa carga”, añade esta entidad.

“No obstante, las temperaturas no son sino una parte del problema. En 2018 los fenómenos meteorológicos extremos y de efectos devastadores afectaron a numerosos países y a millones de personas y tuvieron graves repercusiones para las economías y los ecosistemas”, destaca Petteri Taalas.

De igual modo, la OMS recuerda que el nivel del mar está aumentando, los glaciares se están fundiendo y los regímenes de lluvias están cambiando. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más intensos y frecuentes.

“El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura”, puntualiza.

 

Foto: AP

LLUVIAS EXTREMAS

En este sentido, la OMS subraya que se prevé que sigan aumentando la frecuencia y la intensidad de las precipitaciones extremas a lo largo de este siglo. Estas lluvias, además de causar ahogamientos, lesiones físicas, daños en las viviendas y otros destrozos, “contaminan las fuentes de agua dulce, incrementando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y dando lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos”, recalca.

Así, esta entidad considera probable que los cambios del clima prolonguen las estaciones de transmisión de importantes enfermedades transmitidas por vectores (animales, principalmente mosquitos, pulgas, garrapatas, etc.) y alteren su distribución geográfica.

Por ejemplo, “se prevé una ampliación considerable de las zonas de China afectadas por la esquistosomiasis, una enfermedad transmitida por caracoles”, apunta.

La esquistosomiasis es una enfermedad producida por gusanos parásitos. Los caracoles de agua dulce liberan larvas de estos parásitos, que penetran en el organismo de los seres humanos a través de la piel cuando las personas  entran en contacto con aguas infestadas.

En el interior de nuestro organismo, “las larvas se convierten en esquistosomas adultos, que viven en los vasos sanguíneos, donde las hembras ponen sus huevos. Algunos de esos huevos salen con las heces o la orina y continúan el ciclo vital del parásito. Otros quedan atrapados en los tejidos corporales, donde causan una reacción inmunitaria y un daño progresivo de los órganos”, describe la OMS.

Otra enfermedad que también depende en gran medida del clima es la malaria, una patología que, según datos de la OMS, mata a casi 600 mil personas cada año.

DENGUE Y OTROS MALES

Los especialistas de Médicos Sin Fronteras explican que el parásito que causa la malaria entra en el organismo humano mediante la picadura de un mosquito hembra del género Anopheles.

“El parásito se multiplica en el hígado y pasa al flujo sanguíneo. Si otro mosquito pica a esa persona, el insecto se infecta y así continúa el ciclo de transmisión”, describen.

Desde Médicos Sin Fronteras subrayan que la transmisión “depende de las condiciones meteorológicas, en especial de la lluvia, el calor y la humedad, que favorecen la multiplicación del mosquito (que pone sus huevos en el agua). En muchas regiones la transmisión es estacional y el pico se produce durante y justo después de las lluvias”.

Además, la OMS manifiesta que los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, también son muy sensibles a las condiciones climáticas.

“Los estudios al respecto llevan a pensar que es probable que el cambio climático continúe aumentando el riesgo de transmisión del dengue”, expone.

 

Foto: AP

En definitiva, la OMS estima que en las próximas décadas se producirá un incremento del número de muertes relacionadas con el cambio climático.

Esta entidad manifiesta también, que la medición de los efectos sanitarios del cambio climático sólo puede hacerse de manera aproximada.

No obstante, en una evaluación que ha llevado a cabo en la que sólo se han tenido en cuenta algunas de las posibles repercusiones sanitarias y se asume un crecimiento económico y progresos sociales continuados, concluyó que el cambio climático provocará cada año unas 250.000 defunciones adicionales entre 2030 y 2050.

De ellas, se estima que 38 mil se deberán a la exposición de personas ancianas al calor; 48.000 serán por diarrea; 60.000 por malaria y 95 mil a causa de la desnutrición infantil.

EL DATO
20 años más cálidos de los que se tienen datos se han registrado en los últimos 22 años.

A SABER:

Desde Médicos Sin Fronteras explican que la transmisión de la malaria “depende de las condiciones meteorológicas, en especial de la lluvia, el calor y la humedad, que favorecen la multiplicación del mosquito”.

Un estudio llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluye que el cambio climático provocará cada año unas 250.000 defunciones adicionales entre 2030 y 2050.

“La actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial”.

Foto: AP

CONSEJOS DE PRIMAVERA

Cómo sobrellevar las alergias

BARCELONA.- Las alergias aparecen cuando nuestro sistema inmune se equivoca de objetivo. El sistema inmune nos defiende de virus, bacterias y otros agentes capaces de causar enfermedades.

Sin embargo, en algunas ocasiones identifica como peligroso algo que realmente no lo es, por ejemplo el polen, y reacciona de una manera exagerada para neutralizar esa supuesta amenaza.

Los especialistas de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) explican que hay un anticuerpo llamado inmunoglobulina E cuya función es reconocer un agente extraño potencialmente peligroso sobre el que deben actuar las defensas.

En algunas personas, la inmunoglobulina E reacciona contra un agente generalmente inofensivo y, al unirse a él, induce una serie de mecanismos que desencadenan la liberación de mediadores inflamatorios que producen la reacción alérgica.

“La alergia primaveral se va a manifestar de diferentes formas, según las partes del cuerpo afectadas: ojos, nariz, bronquios y piel. Incluso, un mismo paciente puede tener síntomas diferentes de un año para otro”, aclara Ángel Moral de Gregorio, presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC.

ALGUNOS CONSEJOS

El doctor Moral aclara que las mascarillas autofiltrantes cubren la nariz y la boca, de modo que atrapan los pólenes y el aire que pasa a través de ellas llega limpio a la nariz y a la boca.

“Suelen tener una válvula por donde saldrá el aire exhalado, lo que reduce el calor y la humedad”, explica.

Por otro lado, el experto subraya que “hay que desterrar el rechazo que supone ver a una persona con mascarilla por problemas alérgicos, ante el temor a que pueda contagiar alguna infección”.

El alergólogo recalca que cuando una persona con alergia al polen llega a su casa, debe ducharse y cambiarse de ropa pues puede tener pólenes en el cabello y en las prendas que ha llevado puestas en la calle. De igual modo, aconseja no tender la ropa en el exterior los días de viento porque va a recoger pólenes.

Además, el doctor Moral señala que los alérgicos deben mantener las ventanas de la casa cerradas y ventilar la vivienda.