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El superdeportivo alemán estrena una variante con un motor 5.2 V10 en posición central y propulsión trasera. Sólo 999 afortunados tendrán este modelo

El Audi R8, superdeportivo del fabricante alemán, es más que solvente, pero un sector de sus potenciales clientes reclamaba una versión que dejara de lado la tracción integral para optar por una más pura de propulsión trasera. La marca ha respondido con el Audi R8 V10 RWS, una serie limitada a 999 unidades disponible tanto con techo duro como descapotable.

El cambio de tracción tiene un beneficio inmediato: el peso. El cupé es 50 kilos más ligero que su homónimo Quattro, mientras que el Spyder señala 40 kilos menos en la báscula. Lógicamente, se han hecho necesarias ciertas modificaciones para adaptarlo a su nueva naturaleza, como una suspensión y un sistema dinámico específicos.

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El Audi R8 V10 RWS monta un motor 5.2 FSI V10 que desarrolla 540 CV y 540 Nm de par máximo, que se envían al eje trasero para pasar de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos y alcanzar los 320 km/h de punta en el caso de la versión de techo cerrado. Los datos son de 3,8 segundos y 318 km/h respectivamente para el de carrocería abierta. Su consumo es de 12,4 y 12,6 litros de media.

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Desde fuera, se distingue que se trata de la versión de tracción trasera por los elementos en negro mate (parrilla y entradas y salidas de aire) y la posibilidad de montar una banda en rojo Misano que cruza toda la parte superior. En el habitáculo, una placa muestra cuál es el número de la unidad limitada.

La marca alemana lleva admitiendo pedidos desde el pasado otoño, con un precio de 205 mil dólares para el cupé y de 223 mil dólares para el Spyder.