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“Que no sea otro Fobaproa”; “no sé si me regresarán todo”; “poco o mucho, son mis ahorros”, y “lo que no sé es si tendré que seguir pagando”, son frases que se escuchan afuera de diversas sucursales de la entidad financiera

Los clientes de Banco Ahorro Famsa tienen dos preocupaciones: salir a la calle para aclarar sus dudas en las sucursales de la institución y que los recursos ahorrados no se les depositen a tiempo.

“Nos cayó de sorpresa”; “no podemos entrar al portal del IPAB”; “que no sea otro Fobaproa”; “no sé si me regresarán todo”; “poco o mucho, son mis ahorros”, y “lo que no sé es si tendré que seguir pagando”. Estas son las frases que más se escuchan afuera de diversas sucursales de la entidad financiera.

Hay filas en las que hacen esperar de 20 a 30 minutos, sin los protocolos de distancia establecidos por la autoridad sanitaria para mitigar los contagios de Covid-19, con un calor que supera 28 grados centígrados. Así acuden los clientes, que en su mayoría son adultos de la tercera edad, a preguntar los protocolos para sacar los recursos de sus cuentas de ahorro. Incluso, remesas.

El martes pasado autoridades del sector financiero dieron a conocer que, por incumplir la regulación y malas prácticas entre sus accionistas, a Banco Ahorro Famsa, que funciona como banco-tienda, se le quitó su licencia para operar y se le inició un proceso de liquidación.

“Yo, la verdad, no sabía nada. Me enteré por mi hermana que el banco quebró y estaba preocupada”, dice Ruth Ontiveros, clienta del banco desde hace año y medio. “La verdad no tenía gran cantidad de recursos”.

“Me enteré por mi hijo en las noticias de YouTube y pues ahí tengo mis ahorros. Pero también yo sabía desde hace un año que el banco no estaba bien”, afirma Martha Villaflores.

“Aquí tengo los recursos de mi retiro, y es con lo que me ayudaba con la actual crisis”, expresa José Infante Santos, cliente que llevaba poco más de siete años en la institución.

Fernando Gutiérrez, quien no es cliente, acude con preocupación a la sucursal. “Iba a vender un terreno, porque necesito dinero, y el comprador tenía su dinero en Famsa, cerca de 300 mil pesos, pero me entero que quebró y ahora a ver cómo le hacemos. O liquido el contrato o hago algo, porque resulta que tienen que dar un cheque en otro banco, pero el contrato ya está firmado. Eso nos pasa por confiar en ellos”.

“No queremos otro Fobaproa. Vengo de Chimalhuacán y estoy aquí en Azcapotzalco. A ver qué me resuelven, porque me acabo de enterar. Aunque no era mucho, son nuestros recursos”, afirma Carlos. “Aquí me mandaban mis remesas, y no sé cómo estuvo la situación. Tengo que esperar y entrar a un portal”, dice María.

Complicado, el portal de lIPAB

El Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) dio a conocer que el seguro de ahorradores, hasta 2 millones de pesos por usuario, será la vía para entregar los ahorros a los clientes. Solamente es necesario entrar al portal y seguir paso a paso las instrucciones para que los ahorros sean entregados en un cajero de BBVA.

“No podemos entrar al portal”, dicen todos los entrevistados. “Solamente ingresas a la sucursal y te dicen que te van a regresar todo, pero no nos ayudan con el trámite. Yo no sé usar Internet”, apunta Alejandra, quien primero fue a una sucursal en Lindavista y después acudió al IPAB para recibir asesoría especial. Ella tiene más de 80 años. Se enteró por la radio del caso. Ahorró desde hace 10 años en Famsa.

“Nos están mandando al portal, pero la verdad estamos muy preocupados porque no sabemos qué va a pasar con nuestros recursos”, asegura Juan Manuel Montalvo.

A las afueras de IPAB, los clientes salen con menores preocupaciones. Pero incluso hay aquellos que no quieren dar declaraciones y que pertenecen a todas las clases sociales.

Con crédito vigente y no saben qué hacer

Aunque las filas para entrar a la sucursal a hacer aclaraciones son de mucho tiempo de espera, el proceso para ingresar a pagar es fácil. A las afueras de las tiendas Famsa, anuncios del IPAB informan sobre el proceso para seguir con el pago de créditos, pero los clientes desconocen qué pasará.

“Yo vine a pagar. Pensé que ya la había librado de estos canijos, pero pues no entiendo si el banco entró en quiebra y también la tienda. Tengo que ir a BBVA a pagar ahora. Lo que escuché es que a una señora le ofrecieron darle sólo 80 por ciento de sus recursos”, comenta Víctor Velázquez.

“Van tres días que vengo a pagar mi crédito, pero no me atienden”, acusa Lucía Alcántara.

Clientes y ahorradores se encuentran en medio de una situación de desconcierto. Algunos, tranquilos por el hecho de recuperar sus recursos. Pero la pregunta que todos tienen es: “¿Cuándo?”

La Jornada

La Jornada es un periódico mexicano de circulación nacional, publicado diariamente en la Ciudad de México. Héctor Aguilar Camín, Miguel Ángel Granados Chapa, Carmen Lira Saade, Humberto Musacchio y Carlos Payán lo fundaron el 19 de septiembre de 1984.