Foto: Vanguardia/Agencia México
Marcos Lifshitz, demandó al cantante y a su casa disquera en el año 2000 por el supuesto robo del tema “Amarte es un placer”

Los problemas para Luis Miguel continúan, luego de darse a conocer que deberá pagar una millonaria demanda por despido injustificado, ahora el compositor Marcos Lifshitz, quien demandó al cantante y a su casa disquera en el año 2000 por el supuesto robo del tema “Amarte es un placer”, espera una resolución favorable, al demostrar que Luis Miguel, Juan Carlos Calderón y la disquera, plagiaron su trabajo sin pagarle y darle el crédito como autor.

“Cada una de las entidades demandadas, o sea, Luis Miguel, Calderón, cada una contrato a uno de los despachos más caros que hay en México, mi abogado y yo calculamos cuando comenzamos el segundo juicio que ellos ya se habían gastado como un millón de dólares, cada uno”, explicó Lifshitz en entrevista para el programa Hoy.

Sin embargo, la batalla legal que lleva casi 17 años está por entregar un dictamen. “Están por emitir la nueva sentencia del juicio en un par de meses y entonces vamos a ir seguramente a ver a la juez para explicarle algunas cosas musicales porque todos nuestros contrarios en este juicio han hecho hasta lo imposible por hacer un nudo, tan imposible de leer, llevamos 16 años, hasta parece un chiste”.

“Lo que pasa es que la ganamos, toda esta gente que habíamos demandado se ampararon, los tribunales federales les concedieron el amparo y entonces tuvimos que comenzar de nuevo, después de 10 años, llevamos 7 años nuevamente, ya estamos en el año 17 de esta demanda y ahí vamos con el juicio nuevamente”, agregó.

Marcos Lifshitz expresó que cree que ha habido mano negra en este proceso legal. “Yo creo aquí es un problema de imagen en la que metieron mucho dinero no sé a qué nivel, porque perder una demanda de esta índole implica que cualquier otro compositor en un futuro podría demandarlos por esta práctica que es muy conocida”.

“En el disco aparece que es música y letra de Juan Carlos Calderón, yo no sé si Calderón también haya plagiado la letra, no lo sé, pero la música es mía. Yo registré las canciones como dos años antes de que saliera al mercado.”, explicó.

Lifshitz confía en que las autoridades le darán la razón y se reconocerá que uno de los éxitos más reconocidos de Luis Miguel fue robado. “El pago tendrá que ser como mínimo del 40 por ciento de lo que haya ganado y del que cometió el plagio o el que cometió la irregularidad”, finalizó.