La sala semivacía del Parlamento Europeo durante el debate sobre el acoso sexual (ANSA)
Estaba previsto por hoy el debate sobre casos de abusos sexuales al interior de las sedes de las instituciones de Bruselas y Estrasburgo. No obstante el aula en Estrasburgo permaneció casi desierta

Aula semidesierta en Estrasburgo durante la discusión del Europarlamento sobre casos de acoso sexual, al interior de las instituciones de la Unión Europea.

Lo que el caso Weinstein desencadenó, puede tener un efecto purificador, incluso en la burbuja europea. En los últimos días, dos ministras suecas han denunciado, haber sido acosadas por colegas de alto rango, al margen de los líderes de la Unión Europea: Margot Wallström y Asa Regner.

Hoy, durante el debate en el pleno de Estrasburgo, y los parlamentarios de todo el espectro político han expresado su desacuerdo con la exposición del hashtag #MeToo, un símbolo de la protesta en la Web, después de que surgieron historias de abusos llevados a cabo en las oficinas en Bruselas y Estrasburgo.

Medios británicos han informado que hay más de una docena de casos de trabajadores acosados por los eurodiputados, también publicaron, capturas de pantalla con mensajes relacionados con la ex eurodiputada del grupo ecologista Yves Cochet.

El punto es que hasta ahora la oficina de la asamblea dedicada a recoger quejas sobre acoso ha permanecido seca en el sentido de que en los últimos días ha habido informes de maltrato sufrido por asistentes a manos de sus empleadores, eurodiputados, pero ninguno de ellos es sexual. Ahora, los líderes del Parlamento Europeo esperan que la campaña traiga a aquellos que han sufrido acoso para que denuncien este tipo inaceptable de abuso.

Mañana, mientras tanto, la clase política va a votar sobre una versión común de compromiso para llevar a la plenaria con el fin de llegar a las reglas más difíciles de poner fin a las amenazas sexuales en las instituciones de la Unión Europea.

Doce eurodiputados han escrito una carta al presidente del parlamento europeo, Antonio Tajani, después firmada por 30 colegas en la cual escribieron: También nosotros hemos sido víctimas o testigos de abusos (a partir de los comentarios a los comportamientos sexistas de acoso y asalto sexual, por los diputados en el Parlamento Europeo o el personal del parlamento).

 

Con información de Repubblica