El presidente Andrés Manuel López Obrador atendió mi columna de ayer en su conferencia mañanera. Negó que, para tratar de contener el desabasto, su gobierno esté comprando medicinas pirata y presumió que éstas “traen la autorización de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, pues aparecen en su lista de productos médicos precalificados.

Sin embargo, el documento oficial de la OMS que habla de este listado de medicinas dice claramente: “La inclusión en esta lista no implica ninguna aprobación de la OMS de los productos o sitios de manufactura en cuestión (la cual es prerrogativa única de las autoridades nacionales)”. Está al inicio de ese documento central, en el párrafo quinto, a la inmediata vista de todos. 

Poco más adelante, el primer inciso de la sección “Descargo de responsabilidad (disclaimer) de la lista de productos medicinales precalificados de la OMS” señala: “La inclusión en esta lista no constituye un respaldo o garantía de funcionamiento, por parte de la OMS hacia ningún producto para un propósito particular, incluyendo lo que tiene que ver con su seguridad y/o eficacia”.

El documento se llama “Información General. Lista de productos medicinales precalificados de la OMS” y puede consultarse en https://extranet.who.int/prequal/content/general-information-who-list-pr..., así como en www.carlosloret.com.

Más claro imposible: la OMS no avala que esas medicinas sirvan para lo que dicen que sirven. Me parece grave que el Presidente de México desinforme en un tema tan delicado.

Afortunadamente, en la misma columna de ayer anticipé que esa iba a ser la respuesta del Presidente, así que advertí: 

“El gobierno argumentará que esta apertura a la importación implica comprar medicinas avaladas por la Organización Mundial de la Salud, pero ese es un truco: la OMS no avala la efectividad de las medicinas, sino que evalúa a las autoridades sanitarias de los países para cerciorarse de que tengan el equipo y los conocimientos que les permitan evaluar la efectividad de las medicinas. O sea, una cosa es que tengas todo para fabricar una buena medicina y otra que en realidad la hagas”.

La lista de la OMS se realiza con el espíritu de que lleguen medicinas, aunque no estén totalmente certificadas, a los rincones más pobres del planeta, donde aún muchísima gente muere por tuberculosis, malaria, etcétera. México estaba acostumbrado a otro estándar en la calidad de las medicinas que llegan a los mexicanos, pero el gobierno ha decidido rebajar ese estándar ante una emergencia de desabasto creada por la propia administración federal en su tropezado arranque.

Nos prometieron que tendríamos salud de país nórdico. Nos compran medicinas de país africano.

@CarlosLoret 

Carlos Loret de Mola A.
Historias de Reportero