Los ataques de Irán contra los países del golfo Pérsico debilitan su imagen de lugares seguros
Más de 100 personas resultaron heridas y al menos cuatro murieron después de que Irán disparara cientos de misiles y drones contra ciudades del Golfo, como Dubái, Abu Dabi y Doha
Por: Vivian Nereim and Omnia Al Desoukie
La resplandeciente ciudad de Dubái había sido durante mucho tiempo el refugio más seguro en un Medio Oriente volátil, y ofrecía una vida de lujo a empresarios iraníes, celebridades estadounidenses y oligarcas rusos por igual.
Esa imagen se tambaleó de forma irrevocable este fin de semana, cuando Irán respondió a un ataque estadounidense e israelí, lanzando cientos de misiles y drones contra los países ricos en combustibles fósiles del golfo Pérsico, donde se encuentran varias bases militares estadounidenses.
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En total, al menos cuatro personas murieron y más de 100 resultaron heridas en los ataques perpetrados en Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Catar, Baréin y Omán, según informes oficiales recabados por The New York Times.
Muchos de los episodios más impactantes se produjeron en Dubái, la ciudad emiratí más grande y la capital empresarial y turística de Medio Oriente. Se incendiaron hoteles de cinco estrellas, las explosiones destrozaron las ventanas de las torres de apartamentos y el bullicioso aeropuerto internacional del emirato resultó dañado, lo que dejó cuatro personas heridas. Influentes de redes sociales y trabajadores migrantes aterrorizados compartieron videos de proyectiles ardientes en el cielo nocturno, que pasaban a toda velocidad por delante de los icónicos rascacielos de la ciudad.
“Nunca esperas oír misiles volando sobre tu cabeza en una ciudad como Dubái”, dijo Elizabeth Rayment, consultora que estaba en su auto en la famosa isla con forma de palmera de Dubái cuando cayeron escombros cerca.
En el momento en que la gente oyó el ruido de los misiles acercándose, algunos entraron en pánico e intentaron huir de la isla, dijo Rayment. “Te das cuenta de lo frágil que es realmente la rutina, y de lo rápido que incluso los lugares más estables pueden sentirse inciertos”.
Más de 540 aviones no tripulados, 165 misiles balísticos y dos misiles de crucero apuntaron a Emiratos Árabes Unidos, según dijo el domingo el Ministerio de Defensa emiratí. La mayoría de esos proyectiles fueron interceptados, pero 21 drones alcanzaron objetivos civiles, dijo el ministerio.
En las últimas semanas, los gobiernos del Golfo habían intentado públicamente evitar una guerra entre Estados Unidos e Irán, temiendo que las consecuencias se extendieran a sus propios países. Sus modelos económicos dependen de la estabilidad regional y de la capacidad para ofrecer un punto de apoyo seguro en Medio Oriente a inversores y turistas.
Los mercados bursátiles de Arabia Saudita, Omán y Baréin cayeron el domingo, mientras que Kuwait suspendió su cotización, lo que reflejó la incertidumbre a la que se enfrentan las empresas locales. Se cerró el espacio aéreo en gran parte de la región y con ello quedaron atrapados turistas e inmovilizados aviones.
Dubái, en particular, ha cultivado durante mucho tiempo estrechos vínculos con Irán, en parte, en un esfuerzo por mantener su condición de refugio seguro. Emiratos es uno de los principales socios comerciales de Irán.
“No había nada que valorasen más que esa percepción de seguridad, y se enorgullecían de maniobrar políticamente y protegerse para quedar bien con todo el mundo”, dijo Cinzia Bianco, investigadora visitante en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, quien se especializa en el Golfo.
Al final, no se salvó ni un solo país del Golfo. Incluso Omán —donde funcionarios habían mediado en las conversaciones entre Irán y Estados Unidos para intentar evitar una guerra— dijo que había sido atacado.
Los trabajadores extranjeros, que constituyen una gran proporción de la población de los países del Golfo, parecían estar entre los más afectados. Las tres personas que murieron en los Emiratos eran de nacionalidad paquistaní, nepalí y bangladeshí. Entre los heridos había ciudadanos emiratíes, egipcios, filipinos, paquistaníes, iraníes e indios, dijo el Ministerio de Defensa emiratí.
En Kuwait, mientras los sistemas de defensa antiaérea del país se enfrentaban a 97 misiles balísticos y 283 aviones no tripulados, una persona murió y más de 30 resultaron heridas, todas ellas extranjeras, dijeron el domingo las autoridades kuwaitíes.
Y al menos 16 personas resultaron heridas en Catar, que alberga una importante base aérea estadounidense, según el Ministerio del Interior del país.
En la nación insular de Baréin, sede de una importante base naval estadounidense, el gobierno dijo que “varios edificios residenciales” de la capital, Manama, habían sido blanco de los atentados, así como el hotel Crowne Plaza.
Muchos de los ataques dañaron infraestructura civil, como aeropuertos, hoteles y edificios residenciales.
En una entrevista con Al Jazeera, el canal por satélite con sede en Catar, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dijo que Irán había empezado “atacando las bases militares del enemigo en la región”, pero afirmó que los soldados estadounidenses habían “huido después a los hoteles”.
“Nos hemos esforzado por atacar solo al personal militar y las instalaciones que les ayudan en las operaciones contra Irán”, dijo.
Los videos verificados por el Times parecían mostrar un proyectil que cayó el sábado cerca del hotel Fairmont, en la isla artificial Palm Jumeirah de Dubái, y que causó una gran explosión. El hotel dijo en un comunicado que cuatro personas que se encontraban en un estacionamiento cercano al hotel resultaron heridas.
David, un residente de Dubái que vive cerca del hotel, dijo que estaba junto a su ventana cuando el impacto hizo añicos el cristal y lo hirió. Sufrió heridas leves, pero dijo estar conmocionado y “profundamente traumatizado”.
“Al vivir en Palm Jumeirah, en uno de los países más seguros del mundo, esto era lo último que esperaba”, dijo David, que trabaja en publicidad y habló con la condición de que no se revelara su nombre completo para poder hablar con franqueza.
A pesar de la conmoción, muchos habitantes de Dubái intentaron mantener una sensación de normalidad. El sábado por la noche, el jeque Mohammed bin Rashid, gobernante de Dubái, fue fotografiado mientras asistía a una carrera de caballos.
Y el domingo, aunque el sonido de las explosiones resonaba periódicamente, los bañistas se dirigían a la playa y los turistas tomaban fotos junto al Burj al-Arab, un hotel con forma de vela cuya fachada se incendió tras ser alcanzada por la caída de escombros.
“No estoy preocupada en absoluto, nuestro sistema de defensa es asombroso”, dijo una emiratí, Maha Gharib, en una entrevista. “Tengo plena confianza”.
Bader al Saif, profesor adjunto de la Universidad de Kuwait, dijo que, aunque los atentados habían sacudido la imagen del Golfo como “último bastión de la estabilidad en Medio Oriente”, no la habían “trastocado”.
“Tras dos días de guerra, los Estados del Golfo han podido defenderse y los daños y bajas son extremadamente pocos”, dijo.
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Aun así, la guerra ha dejado a los dirigentes del Golfo atrapados entre Estados Unidos —su principal garante de seguridad— e Irán. Aunque la mayoría de los gobiernos del Golfo desconfían de Irán, todos han intentado reducir las tensiones y entablar relaciones diplomáticas con el país en los últimos años.
Yasmine Farouk, directora del proyecto sobre el Golfo y la Península Arábiga del International Crisis Group, dijo que los gobiernos del Golfo están actuando con cautela mientras intentan anticiparse a lo que está por venir.
“Los países del Golfo no pueden saber hasta qué punto se mantendrán las garantías de seguridad estadounidenses en la siguiente fase: cuando Estados Unidos se retire, dejándolos expuestos a un Irán desquiciado a sus puertas”, dijo.
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