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En un drástico cambio de estrategia, Donald Trump amplió en otros 30 días, hasta finales de abril, las recomendaciones federales de que los estadounidenses se quedaran en casa
En un brusco cambio de rumbo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amplió las medidas de cuarentena en Estados Unidos, mientras las muertes por el nuevo coronavirus superaban el millar solo en Nueva York. Moscú impuso su propia cuarentena el lunes, mientras toda Rusia se preparaba para restricciones a nivel nacional.
 
Los sistemas de salud de Italia y España, abrumados por la carga que supone atender a tantos pacientes graves a la vez, confiaban en que la situación fuera a mejor tras un descenso en las tasas de nuevos casos. 
 
Juntos, los dos países europeos sumaban más de la mitad de los 34 mil muertos del virus en todo el mundo, que ha trastocado la vida de miles de millones de personas y devastado la economía mundial.
 
En una situación inimaginable hace apenas un mes, las autoridades italianas recibieron vítores al anunciar apenas 756 muertes en un día.

En un drástico cambio de estrategia, Trump amplió en otros 30 días, hasta finales de abril, las recomendaciones federales de que los estadounidenses se quedaran en casa para frenar la propagación del virus.

El mandatario anunció la decisión después de que el doctor Antony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, dijera que hasta 200,000 estadounidenses podrían morir y millones contagiarse si no se mantenían las cuarentenas y medidas de distanciamiento social. “Queremos asegurarnos de que no pensamos de forma prematura que nos va muy bien”, dijo.

Estados Unidos tiene ya más de 143,000 casos y 2,500 muertes, según la Universidad Johns Hopkins, dentro de las casi 725,000 personas infectadas en todo el mundo. Se cree que la cifra real de infectados es mucho mayor por las escasas pruebas realizadas y porque muchos casos leves no se han contabilizado.
 
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, pidió a todos los ciudadanos que se quedaran en casa, y el alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, instauró una estricta cuarentena para todos los habitantes de la ciudad salvo trabajadores en sectores esenciales.
 
“El muy negativo giro de los acontecimientos que estamos viendo en las grandes ciudades europeas y estadounidenses causa una gran preocupación por la vida y la salud de nuestros ciudadanos”, dijo Sobyanin.
 
Se utilizará un sistema de monitoreo electrónico para controlar el cumplimiento de la cuarentena, añadió el alcalde, advirtiendo que “endureceremos de forma continuada los controles necesarios”.
 

Rusia

 
En Moscú, una ciudad de 13 millones de personas, se han localizado más de 1,000 de los 1,836 casos de coronavirus en Rusia, y las cifras suben con rapidez. El primer ministro, Mikhail Mishustin, ha dicho a los gobernadores regionales que se preparen para las mismas medidas estrictas de la capital.
 
En Italia, el país con más muertes por el virus, las autoridades mostraron un cauto optimismo porque las drásticas medidas tomadas para mantener a la gente separada están teniendo efecto.
 
Italia ha reportado 97,698 casos y 10,779 muertes por ahora, pero el domingo dijo que el número de positivos en el último día había aumentado apenas 5.4%, y la cifra de muertos había caído un 10% diario desde el viernes.
 
Los expertos señalan que las situaciones críticas en hospitales de Italia y España no tardarán en reproducirse en Estados Unidos.
 
En la mayoría de los pacientes, el virus causa síntomas leves o moderados como fiebre y tos, que duran unas pocas semanas. Pero otros, especialmente ancianos y personas con problemas médicos previos, pueden morir o sufrir complicaciones graves como neumonía. Más de 152,000 personas se han recuperado.
 
La Comisión Nacional de Salud china reportó el lunes 31 casos nuevos del virus, uno de ellos por contagio local. En el pico de las restricciones en China, unos 700 millones de personas tenían orden de quedarse en casa, aunque esas cuarentenas se están suavizando.