Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid. Foto: AP
El Real Madrid debutará el domingo en la nueva edición de la Liga española con una visita al campo de la Real Sociedad.

Ausente de fichajes impactantes, se puede concluir que el "galáctico" del Real Madrid para esta temporada es Zinedine Zidane, una figura cada vez más respetada como entrenador y que para la nueva campaña del fútbol español tendrá una exigencia redoblada.

En un pequeño margen de tres meses, el técnico francés ganó dos títulos continentales -Liga de Campeones y Supercopa- para ganar un bien tan preciado en el Real Madrid como es la tranquilidad cuando de un banquillo se habla.

Nadie le podrá quitar a Zidane -ni al Real Madrid- esos dos títulos, pero también es cierto que muchas de las valoraciones que se hacen del francés habrían quedado notablemente rebajadas de haberse producido otro resultado: ganó la Liga de Campeones en la tanda de penales y la Supercopa en una agónica prórroga forzada con un gol de Sergio Ramos en el descuento y rematada con un tanto de Dani Carvajal en el minuto final del añadido.

Pero lo cierto es que Zidane triunfó en la agonía apelando a unos valores que nadie discute: el orgullo que da la camiseta blanca. Pero eso no es suficiente para ganar Ligas, como demuestra el hecho de que el Real Madrid sólo haya ganado una de las últimas ocho disputadas. Ese es el nuevo reto del francés, mentalizar a sus jugadores para el torneo de la regularidad.

El Real Madrid debutará el domingo en la nueva edición de la Liga española con una visita al campo de la Real Sociedad. El pasado año arrancó el torneo con un inesperado empate sin goles en el campo del modesto Sporting de Gijón en lo que fue el comienzo de un aluvión de críticas para el técnico Rafael Benítez, que sólo aguantó en el puesto hasta enero.

Zidane pertenece a ese perfil de entrenador que tradicionalmente le ha dado mejores resultados al Real Madrid, la de un técnico discreto, sencillo y respetado por sus jugadores desde la amabilidad, no desde el látigo. Por ejemplo, como Carlo Ancelotti, quien ganó en 2014 la Liga de Campeones para el Real Madrid precisamente con Zidane como asistente.

"Aprendí mucho con él. Le conozco desde hace mucho tiempo, es una persona que admiro mucho y aprendí mucho de él. Yo estaba callando viendo todo lo que hacía cuando era su segundo entrenador. Ahora soy entrenador del Real Madrid gracias a él", reconoció recientemente el francés.

El "galáctico" del Real Madrid para la nueva temporada es él, visto lo ocurrido hasta el momento. El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, no acudió por ahora al mercado con su voracidad habitual y no fichó nada, salvo la recuperación del delantero Álvaro Morata tras ejecutar la cláusula de recompra acordada con la Juventus hace dos años.

Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid. Foto: AP

Si no ficha nada más hasta que se acabe agosto, será un hecho singular para un dirigente que se caracterizó por fichar a un gran crack mundial casi cada año: Cristiano Ronaldo, Kaká, Ángel Di María, Gareth Bale, James Rodríguez... Por eso, se puede decir que Zidane es su "galáctico" para este año, un entrenador que, tras llegar al banquillo blanco en enero, esta vez sí ha tenido tiempo para trabajar en su idea.

Zidane no se quejó de la extraña ausencia de fichajes en un club que presume de ser el que más ingresos genera, aunque con Pérez todo puede pasar hasta el 31 de agosto, cuando se cierra el mercado. Más aun, el francés aseguró que tiene "la mejor plantilla del mundo". Una frase que marcó inmediatamente una altísima exigencia.

Se sabe que Zidane quiere jugar con presión alta, recuperación en campo contrario, cuidado de la pelota y combinaciones rápidas. Esa es la idea, pero de momento permanece en interrogante porque varios de sus jugadores más importantes -como la famosa "BBC"- todavía no jugaron juntos y porque el tono físico no está a la altura de la exigencia.

Zidane ganó ya títulos, pero esta vez el Santiago Bernabéu le pedirá más: apostar por la regularidad en la Liga española y mostrar un juego vistoso cada semana. La exigencia de un campeón de Europa.