No cabe duda que hoy es el mejor momento para estar vivos y ser testigos de los cambios fundamentales que el mundo está viviendo
1
Hoy, en unas horas más se llevará a cabo la ceremonia de entrega de los premios Oscar en su edición 2019. En México, como bien lo sabemos, será una trasmisión de muy alto nivel de audiencia por la enorme expectativa que ha generado “Roma”, la película cien por ciento mexicana que ha roto todos los récords en el cine nacional al obtener 10 nominaciones incluyendo Mejor Película, Mejor Película Extranjera, Mejor Director, Mejor Actriz y Mejor Actriz de Reparto, entre otras.
2
Además de Alfonso Cuarón quien ya se corona como uno de los mejores cineastas mexicanos de todos los tiempos, otro gran ganador de la noche es ni más ni menos que Netflix. Este servicio de entretenimiento a la carta, después de haber sido duramente despreciado por el Festival de Cannes, se anota un éxito inmenso al producir, promocionar y colocar como un gran éxito internacional, por vez primera, una cinta que está dando batalla al modo tradicional hollywoodense de hacer y distribuir cine.
3
No cabe duda que hoy es el mejor momento para estar vivos y ser testigos de los cambios fundamentales que el mundo está viviendo. No solamente Netflix poco a poco transforma para siempre el modo en que consumimos entretenimiento, también la opinión pública internacional reconoce sin reservas el talento mexicano al encumbrar a Cuarón y a todo su equipo. Al mundo ahora le queda claro que México es cuna de grandes genios.
4
Ya sólo falta que los mexicanos lo creamos y dejemos los complejos de inferioridad en los libros de historia. Porque es justamente, nuestro arraigado sentimiento de desmerecimiento lo que nos impide ocupar el lugar que nos corresponde y dejar de sentir desprecio entre nosotros mismos. “Es que Alfonso Cuarón tiene muchas palancas”, “Lo que pasa es que todos los premios de “Roma” son para molestar a Trump”, “Es que a la Academia le gustan las películas raras” y el desprecio por excelencia: “Pinche india”.
5
La afortunada Yalitza Aparicio ni siquiera es india, es indígena. Y muy orgullosa de serlo. Pero de eso ya hemos hablado hasta el cansancio. El punto es que ella también está transformando a nivel global la percepción que los seres humanos tenemos de nosotros mismos. Porque en México es muy fácil decir que aceptamos sin reservas a los afroamericanos porque, en realidad, nos son ajenos. Pero no sólo tolerar, sino aceptar, promover e incluso amar a los indígenas nos resulta más difícil porque los tenemos muy cerca.
6
Tan cerca como en nuestras propias casas, dentro del servicio doméstico. Decir que nos preocupan las mujeres que visten burkas en Afganistán es muy hipócrita si al mismo tiempo declaramos cínicamente y sin pestañear que Yalitza no puede ganarle el Oscar a Glenn Close porque la mexicana es una india principiante. La verdad es que Roma es más que sólo la película mexicana del momento. Es una consecuencia lógica de los cambios trascendentales que están ocurriendo en el mundo.
7
Miembros de las nuevas generaciones, que apenas llegan a los quince años de edad, están dando señales de ser esencialmente diferentes a quienes somos mayores que ellos. Ya no se preguntan sobre colores de piel, medidas corporales, preferencias sexuales o aficiones particulares para formar grupos separados y despreciar a quienes son diferentes. Por lo pronto, y mientras siguen los cambios en el mundo, deseo que hoy Alfonso Cuarón y su equipo se ganen todos los premios posibles. ¡Viva México, Cuarones!

Toda opinión es muy valiosa. Búsquenme en
Twitter, Instagram, Facebook y Snapchat en: @felixrivera333