-Ante todo quiero agradecerle que haya separado parte de su tiempo para concedernos esta entrevista- dijo el periodista con su grabadora en mano.

-No tienes porqué agradecer-le respondió Jesús-La mayor parte de mi tiempo la ocupo en dar respuestas a los que me buscan. Hace 21 siglos propuse mi visión del hombre y mis sugerencias para su bienestar. Dije todo lo que tenía que decir y ahora me dedico a estar disponible.

-A partir de mañana, ud. y todos los que forman parte de su empresa, celebrarán una fiesta para conmemorar su inauguración. Una fiesta tan importante que durará una semana. ¿Cuál es el nombre de su empresa?

-“El Reino de los cielos”- respondió Jesús

-Es un nombre poético, con un marketing atractivo pero confuso. Los reinos ya sólo son decorativos, lo que domina es la democracia. Y ‘los cielos’ ya están pasados de moda. Lo atractivo es el dinero, la comida y todo lo que hace sentirse bien, lo que fascina a la fantasía del cliente y lo hace sentirse bien un rato.

- Así es. Pero “mi reino no es de este mundo”. Mi empresa es diferente.

-¿Cómo dice? Su empresa ya cumplió 20 siglos de presencia, de éxito y de clientela en este mundo. No ha habido otra con semejantes logros. Tiene escuelas, hospitales, orfanatorios, asilos, templos y creyentes incontables en todos los países. Aquí en la tierra lo llaman “Cristianismo”, su mentalidad e inspiración inunda la música, la cultura y las costumbres, la arquitectura y el resto de las artes en todo el mundo. Ninguna se escapa de su influencia. El vivir cotidiano malo-mediocre-bueno-heroico de las personas, familias y  pueblos está definido por su pensamiento y por sus orientaciones. Su empresa sí ha vivido en este mundo.

- Está en el mundo pero con un espíritu muy diferente.

-¿En qué consiste la diferencia? Tiene una organización jerárquica con uniforme, salario, errores y traiciones. Administra recursos humanos, financieros y materiales. Aunque no evalúa los resultados con estadísticas. Lo que me sorprende es su estrategia de venta. Esa sí, no es de este mundo: “Si quieres ser mi discípulo toma tu cruz y sígueme”, “amor a los enemigos… servir y lavar los pies… perdonar setenta veces siete” y otras frases como estas que se le atragantan a cualquier ser humano. Sobre todo una “no hay mayor amor que dar la vida por los demás”.

-No es una estrategia de venta ni de relaciones públicas. Es una manera de vivir que propongo: darle prioridad al espíritu humano que tiene sed inagotable de verdad y bondad. Es un  proceso de aprendizaje que dura toda la vida, una Fe, (que ofrezco al que me lo quiera aceptar), en el amor incondicional a Dios y al prójimo. Las fiestas de la próxima semana celebran una síntesis de esa iniciativa de evolución del hombre: servir y entregar el cuerpo y la sangre incondicionalmente a los demás, entregar la vida y el dolor y la muerte, entregar el producto de mi empresa: la resurrección y vida eterna.

-Un amor tan radical-concluyó el reportero- ha sido la raíz y el alimento de millones de cristianos durante 21 siglos que, aunque viven en este mundo, tienen una sed de lo infinito en las profundidades de su espíritu.  Y ¿qué van a dar de regalo en la fiesta?

- Un cirio pascual, símbolo de la Luz que no se extingue.-respondió Jesús con una sonrisa-.