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El incremento de la capacidad de refinación para ser autosuficientes en el suministro de gasolinas necesita una inversión importante en las seis plantas actuales del país para hacerlas eficientes y reducir los paros técnicos que merman su producción, dicen analistas

Ciudad de México. Los planes del gobierno de México para relanzar la producción petrolera, aumentar la capacidad de refinación y reducir la importación de gasolina de Estados Unidos podrían insumir todo el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, estimaron tres analistas.

El incremento de la capacidad de refinación para ser autosuficientes en el suministro de gasolinas necesita una inversión importante en las seis plantas actuales del país para hacerlas eficientes y reducir los paros técnicos que merman su producción, dijo Édgar Murga, consultor de Energy Connect.

Las seis refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) trabajan a menos de 40 por ciento de su capacidad, en parte por la caída de la producción de crudo a niveles de 1980 (1.8 millones de barriles diarios), casi la mitad de la alcanzada en 2004, que fue de 3.4 millones.

Coincidimos con el nuevo gobierno en que se debe hacer una inversión, porque la apertura al capital privado y extranjero en el sector convirtió a Pemex en una empresa obligada a ser competitiva y generar utilidades, expresó.

Sin embargo, sobre el plan de López Obrador de construir una séptima refinería en el puerto de Dos Bocas, en las costas del Golfo de México, tenemos reservas. Hay que analizar detenidamente su función y sopesar el acceso al suministro que tenemos de combustibles de Estados Unidos en el norte del país, lo cual no implica dependencia, aseveró el experto.

México cierra el año con una importación promedio de 80 por ciento de su consumo interno de gasolinas, diésel y turbosina, que asciende a 880 mil barriles diarios de petrolíferos.

Pemex aporta sólo el 20 por ciento restante de gasolinas, informó la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

El resultado es un déficit histórico en su balanza comercial energética de 24 mil millones de dólares anuales, al vender 31 mil millones de dólares de crudo y comprar petrolíferos por 55 mil millones, dijo Nahle.

Murga considera que la reconfiguración de las seis refinerías podría generar autosuficiencia mediana de 40 o 50 por ciento del suministro, niveles registrados hace una década.

Sin embargo, el costo total de construir una nueva refinería, unos 6 mil millones de dólares, es muy elevado para el gasto público y no sabemos si es posible que se termine en esta administración, apuntó.

El programa

El plan gubernamental es una estrategia de seguridad energética para que las importaciones de gasolinas sean menores y la producción de petrolíferos sea más barata, expresó Édgar Espejel, experto en legislación petrolera de E&M Business Lawyers.

El problema es que el gobierno plantea construir una nueva refinería en tres años, pero todos los técnicos consideran que ese plazo es casi imposible y los compromisos políticos de bajar los precios de las gasolinas podrían incumplirse, comentó.

Los proyectos energéticos también dependen del incremento de la producción mexicana de crudo, determinada por las variaciones de los precios internacionales del petróleo, apuntó.

Hace 15 años que no se logra frenar la caída de la extracción petrolera, y si no sube la producción de crudo es difícil que se cumpla la meta de autoabasto de gasolinas y diésel, puntualizó.

Alexis Juárez Cao, consultor del portal especializado Petroleum- world, recordó que durante dos décadas los gobiernos mexicanos invirtieron en modernizar las refinerías para procesar más crudos ligeros en vez de crudos pesados.

El proyecto de López Obrador supone dejar de exportar casi un millón de barriles diarios de petróleo crudo y destinarlo a refinación, lo cual exige reconfigurar las seis refinerías actuales de Pemex para procesar el crudo mexicano, que en su mayor parte es pesado y semipesado, explicó.

Juárez Cao, con posdoctorado en energía por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, afirma que en las anteriores modernizaciones se invirtieron miles de millones de dólares y sería un error volver a reconfigurarlas para volver a procesar sólo petróleo pesado nacional.

La producción petrolera nacional se compone de 60 por ciento de crudos pesados, 30 por ciento de semipesado y menos de 10 por ciento de ligeros, manifestó.

Esa característica llevó al gobierno anterior a importar de octubre de 2018 a su término unos 100 mil barriles diarios de crudo ligero de Estados Unidos para producir gasolinas menos contaminantes.

Juárez Cao recomienda seguir utilizando la infraestructura disponible para procesar crudo ligero importado y producir la gasolina que necesita el mercado nacional a costos más bajos que la gasolina importada de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, consideró posible elevar la operación de las subutilizadas refinerías nacionales hasta 85 por ciento de su capacidad, que son estándares internacionales, y generar un ahorro para el Estado mexicano.