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Hace unos meses se quedaron a dos juegos de conseguir su tercer título de manera consecutiva, hoy están en el sótano general de la NBA

Hace poco más de 5 meses los Warriors de Golden State peleaban por ser el mejor equipo de la NBA y hoy sufren al ser los peores.

Sin duda el mes de mayo de este 2019 se gestó este presente doloroso, cuando el dueño del equipo Joe Lacob dijo que ​esperaba que Draymond Green jugara toda su carrera con su equipo. Palabras que calaron muy hondo en la entonces estrella del equipo Kevin Durant.

Y esque hay que recordar que ha inicios de la temporada del 2018 comenzaron a brotar las fuertes diferencias entre KD y Green, una lucha de poderes dentro del vestidor que poco afectaba el nivel de juego del equipo y por eso el “patrón” hizo vista gorda.

En noviembre del 2018 se hizo más evidente durante un juego , cuando el partido estaba empatado y en los últimos segundos los Clippers fallaron el tiro de la victoria. Con el balón en sus manos, los Warriors tenían la última oportunidad de conseguir el triunfo pero un “alocado” Draymond Green tomó el rebote y avanzó toda la cancha quizás con la intención de él conseguir el tiro del triunfo, mientras Kevin Durant y Klay Thompson pedían el balón y miraban como Green de manera torpe terminó cayendo al suelo ante la defensa de los Clippers y perdiendo la oportunidad del triunfo.

Ante este error de Green y mientras caminaban a la banca para recibir las órdenes del entrenador, para continuar con el partido en tiempo suplementario, fue donde se dio la primera gran discusión entre Draymond Green y Kevin Durant.

KD le cuestionó a Green su error indicándole que “soltara la bola” para poder tirar a cualquiera de los dos expertos en resolver esas situaciones. “Por eso es que estoy afuera” se lee claramente de los labios de Kevin Durant en aquel entonces.

Green, al autoploclamarse líder Warriors y con la soberbia a flor de piel no reconoció su error y dijo las plabras que después de meses, el propio Durant aceptó que sería lo que sentenciaría su última temporada con Gonden State.

“Eres una puta y sabes que eres una puta”, se le leeen en los labios a  Draymond Green. “Podemos ganar un anillo sin ti”.

Nada más alejado de la realidad, pues Kevin Durant fue la pieza clave para que Warriors ganara los títulos de 2017 y 2018, incluso llevándose el premio de Jugador Más Valioso de ambas finales.

Durant nunca se sintió del todo agusto en el vestidor del equipo y además hay que agregar la indiferencia del otro estrella del equipo Stephen Curry, quien siempre se mantuvo al margen de este enfrentamiento.

Green se tragó sus palabras en las finales de este año, pues Durant tuvo una terrible lesión en la recta final de la temporada y aunque intentó regresar a la duela, finalmente acabó siendo descartado en las finales contra los Raptors de Toronto.

En seis juegos, Kawhi Leonard y sus muchachos pusieron punto final a la dinastía de los Warriors y posteriormente a la estadía de Kevin Durant en el equipo.

Era muy lógico que el Durant no se sintiera querido en el equipo si sólo recibía críticas y peor aún, el propio dueño del equipo premiara a su principal adversario en el vestidor con un contrato "vitalicio".

Por eso no pasó ni 15 días cuando se informó que KD emigraba a los Nets, equipo que no le importó que no podrían contar con el estelar jugador toda la temporada 2019-2020, pues está más que probada su calidad en la duela, a pesar de que ya cuenta con 31 años de edad.

Y las malas noticias siguieron cayendo en cascada para los Warriors, pues luego de supo que también se iban Andre Iguodala y DeMarcus Cousins, dos piezas clave en la defensiva del equipo.

Además había que contemplar que Klay Thomposon no estaría disponible por un largo periodo de juego, debido a una terrible lesión en la rodilla izquierda.

Esto dejaba sólo con Draymond Green y Stephen Curry, para defender el honor de los Warriors en la presente temporada, pero apenas unos cuantos juegos del arranque, Curry se fracturó la muñeca de la mano izquierda y lo dejaría fuera por varios meses.

Así que ahora se encuentra Green, junto con un montón de novatos intentando terminar cada partido al que se presentan.

 

Como el del miércoles pasado, donde fueron ridiculizados por los Mavericks, quienes se llevaron el partido por 142-94. Una diferencia de 48 puntos y contra un equipo que espera meterse de milagro a los playoffs.

¿Y Green? Ni siquiera jugó. Para colmo de males resultó lesionado del dedo índice el pasado viernes en el juego contra Spurs y no ha podido jugar desde entonces. De todos modos sus números promedio por partido de esta campaña son de 8.7 puntos, 7.4 rebotes y 5.4 asistencia.

Sin duda essta campaña será de pagar “karmas” para el dueño de Warriors y sobre todo para el entrenador Steve Kerr, quien no supo controlar los egos en un vestidor plagado de estrellas y que ahora deberá desempolvar su marcador para finalmente comenzar a diseñar jugadas a sus jóvenes jugadores, si es que no quiere acabar esta campaña como la comenzaron, como el peor equipo de la liga.