Resulta indignante que el Presidente de Estados Unidos aproveche la menor oportunidad para ‘presumir’ que logró su propósito a nuestra costa

Durante un mitin de su campaña por la reelección, realizado ayer en Nueva Jersey, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que nuestro País está pagando por el muro que prometió construir durante su primera campaña presidencial en la frontera sur de Estados Unidos.

Como parte de su discurso, Trump explicó a sus seguidores que a pesar de la oposición de los legisladores demócratas –que controlan la Cámara de Representantes del Congreso Federal Estadounidense– ya cuenta con el dinero para construir el muro, del cual aseguró se han levantado más de 160 kilómetros “a una velocidad récord”.

También presumió que en los últimos siete meses ha logrado disminuir el cruce ilegal de personas a Estados Unidos en un 75 por ciento. El periodo citado por Trump coincide con la adopción de medidas, por parte de México, para detener el flujo migratorio proveniente de Centroamérica y otros países.

Coreado por sus seguidores, el mandatario estadounidense añadió a su exposición que “el muro está siendo pagado, al final de cuentas y muy amablemente, por México” y ofreció que “pronto” el público sabrá cómo es que nuestro País realiza ese pago.

Es evidente que cuando el neoyorkino se refiere al presunto pago, no está diciendo que el gobierno mexicano haya transferido recursos económicos de forma directa a su gobierno para cubrir el costo de materiales o mano de obra del proyecto. Pero seguramente se refiere a que “de forma indirecta” sí se realizan gastos que él considera equivalentes.

Y los costos en que México ha incurrido sin duda están directamente relacionados con la disminución de 75 por ciento de los cruces ilegales hacia Estados Unidos que presumió ante sus votantes.

¿Cuáles son esos costos? Fundamentalmente puede identificarse el envío de miles de elementos de la Guardia Nacional a la frontera sur de nuestro País, quienes han contenido eficazmente el flujo de indocumentados que buscan llegar a la frontera con Estados Unidos.

La justificación para tomar esta decisión, ha dicho reiteradamente el Gobierno Federal, fue impedir que Trump cumpliera su amenaza de imponer fuertes aranceles a los productos mexicanos que se importan a Estados Unidos. En otras palabras, lo que hicimos ante la amenaza fue “optar por el mal menor”.

Más allá de las opiniones que cada quien pueda tener en relación a esta decisión del gobierno mexicano, resulta indignante que el Presidente de Estados Unidos aproveche la menor oportunidad para “presumir” que logró su propósito a nuestra costa.

El tono utilizado por Trump ayer fue –a pesar de emplear una de las frases favoritas del presidente López Obrador, “con todo respeto”– francamente burlón y merecería una respuesta de nuestra parte.

Lo peor de todo es que, como se ha dicho en anteriores ocasiones, la campaña estadounidense ni siquiera ha comenzado y eso lo único que augura es que nuestro País termine convertido nuevamente en la “piñata” favorita de Trump en su propósito de conquistar un segundo mandato.