Difícil. Carmen menciona que las clases en la cuarentena han sido complicadas, pues es como si ella tuviera que regresar a clases y hacer tareas. Francisco Rodríguez
La mamá de David no tiene herramientas para aprender en línea, y usa el celular para salir del apuro y educar al menor

Ángel estudia sexto de primaria y desde que la Secretaría de Educación Pública (SEP) mandó a todos los niños a sus casas por la pandemia del COVID-19, tiene que hacerlo en línea. Pero “en línea” es un decir. Ángel estudia vía WhatsApp.

Todos los días en el celular de su mamá, Carmen Luna, recibe la tarea que tiene que hacer. La maestra le envía las actividades y Ángel tiene que hacerlas. Después le toma una fotografía a la tarea y se la envía por WhatsApp a la maestra.

Ángel tendría que conectarse en línea a las 08:00 horas para tener las clases, pero no tiene computadora para conectarse; por lo que su familia es parte de las más de 19.8 millones en México que no cuentan con una computadora según la Encuesta Nacional Sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2019 del INEGI, es decir, el 55.7% de los hogares mexicanos.

Se me hace mejor en línea pero no tenemos computadora, no tenemos el modo”.
Ángel.

“No se puede, no le entendemos”, dice Carmen Luna sobre conectarse vía el celular. Cuenta que cada día le mandan a su hijo de tres a cuatro actividades. “Se me hace muy difícil, más fácil en la escuela, allí se mantienen ocupados, aquí solo en ratitos hacen la tarea”, platica la madre.

Cuando la SEP decidió que se llevarían las clases en línea, la maestra preguntó quién podría tomarlas en esa modalidad. “Si alguien no tiene computadora me dice”, les dijo. Ángel y otros compañeros levantaron la mano. El WhatsApp fue la mejor opción.

Además, si tuvieran computadora, se la tendría que pelear con su hermano que estudia la secundaria y quizá hasta con la menor de 6 años. “Ella está en kínder, le encargan dibujar, hacer cuentos”, comenta Carmen. Todo, también, por WhatsApp.

Ángel dice que se le complican las matemáticas, pero si no entiende, le manda mensaje a la maestra y ella responde por mensaje. Asegura que extraña la escuela, “poquito pero sí”, dice, sobre todo jugar con sus amigo.

-¿Qué les hacían en el Día del Niño en la escuela? –le pregunto a Ángel.

-Convivios y jugar –responde.