Imagen difundida por el gobierno estadunidense y DigitalGlobe, que muestra el daño a la infraestructura del campo petrolero de Aramco en Buqyaq, Arabia Saudita. Foto: AP
Estados Unidos publicó imágenes por satélite que mostraban los daños en la planta de procesamiento de crudo de Abqaiq y un importante campo petrolífero, afirmando que el patrón de los impactos sugería que el ataque del sábado se lanzó desde Irak o Irán, y no desde Yemen

Dubai. Tras un ataque a infraestructuras petroleras sauditas que provocaron la peor interrupción documentada en los suministros globales de energía, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a Irán de que Washington está “armado y listo” para responder.

Estados Unidos publicó el lunes de madrugada imágenes por satélite que mostraban los daños en la planta de procesamiento de crudo de Abqaiq y un importante campo petrolífero, afirmando que el patrón de los impactos sugería que el ataque del sábado se lanzó desde Irak o Irán, y no desde Yemen, como proclamaron los rebeldes hutíes a los que apoya Irán en ese país.

Por su parte, Teherán tachó las acusaciones estadunidenses de “mentiras máximas”.

Pero cualquier acción en cualquier bando podría convertir en patente la guerra latente que se ha ido librando en el Golfo Pérsico en los últimos meses.

Ya se han registrado misteriosos ataques contra petroleros que Washington atribuye a Teherán, al menos un supuesto ataque israelí contra fuerzas chiítas en Irak, e Irán ha derribado un dron estadunidense de espionaje.

El ataque del sábado paralizó la producción de 5.7 millones de barriles de crudo al día, más de la mitad de las exportaciones diarias de Arabia Saudita y más del 5% de la producción diaria global de crudo. La mayor parte de esa producción se envía a Asia.

La interrupción sería la más grande de la que se tiene registro en los mercados globales, según cifras de la Agencia Internacional de la Energía, con sede en París. Supera por poco la interrupción de 5.6 millones de barriles diarios documentada durante la Revolución Islámica de 1979 en Irán, según la OIE.

Arabia Saudita ha prometido que sus reservas mantendrán surtidos a los mercados globales, mientras trabaja contrarreloj para reparar los daños en la planta de Abqaiq y el campo petrolífero de Khurais.

Trump dijo que Estados Unidos tiene motivos para saber quién está detrás del ataque, después de que su secretario de Estado culpara el sábado a Irán. El mandatario afirmó en Twitter que “estamos armados y listos” para responder cuando tuvieran confirmación, y que estaba esperando a conocer la opinión de los saudíes sobre quién había sido el responsable y “bajo qué términos proceder”.

Los tuits se publicaron después de una reunión del Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca en la que participaron el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo y el secretario de Defensa Mark Esper.

Una fuente del gobierno dijo que todas las opciones, incluida una respuesta militar, estaban sobre la mesa, pero que no se habían tomado decisiones el domingo. La fuente habló bajo condición de anonimato para comentar las conversaciones internas.

Los comentarios de Trump recuerdan a expresiones similares que hizo en junio después de que Irán derribara un dron espía estadounidense. Sin embargo, el presidente dijo haber cancelado un ataque en represalia contra Irán en el último momento.

Irán tachó las acusaciones estadounidenses de “comentarios ciegos y fútiles”, en una comparecencia el domingo del portavoz del Ministerio de Exteriores Abbas Mousavi.

El vocero tachó el lunes de “especulaciones” los reportes sobre una posible reunión de Trump y el presidente de Irán, Hasán Rohani, en un aparte de la Asamblea General de Naciones Unidas, que se celebra en septiembre. Estados Unidos ha dicho seguir abierto a conversaciones con Irán, pero Mousavi dijo que no había una reunión entre Trump y Rohani en la agenda.