Muestra. Serán colocadas las reliquias en los altares de los Seminarios Mayor y Menor. | Foto: Vanguardia
Hoy a las 6:30 de la mañana habrá misa oficiada por los obispos Raúl Vera y el emérito Francisco Villalobos para colocar las reliquias dentro del altar para la veneración

Las reliquias del sacerdote jesuita Miguel Agustín Pro Juárez, quien presuntamente fue fusilado por participar en un atentado contra el general Álvaro Obregón, estarán en el Seminario de Saltillo.

Las reliquias serán puestas en los altares del Seminario Menor y el Seminario Mayor, señaló Juan Razo García, sacerdote rector del Seminario Mayor. 

“Es una tradición católica colocar reliquias en los altares. Esto es porque al principio del cristianismo era perseguido por el imperio romano y los primeros cristianos hacían reuniones en las catacumbas de los muertos, y se fue haciendo una tradición que en las iglesias hubieran los restos de un mártir”, explicó el sacerdote.

Actualmente Pro es un beato, pero para que sea canonizado, dijo el padre Razo, hace falta un milagro por lo que invita a los creyentes a encomendare a este mártir. 

Fue el obispo Raúl Vera quien hizo la solicitud de las reliquias a las causas de la canonización del padre Pro.

MÁRTIR MEXICANO

El seminario escogió tres reliquias ya que es un sacerdote y mártir mexicano que además estuvo un tiempo en Saltillo en la época de la persecución cristera.

“El mayor servicio que se le puede dar a Dios es la vida. Jesucristo lo hizo. El martirio es el testimonio más grande de amor a Cristo. Es para recordarles a los futuros sacerdotes que están al servicio de Dios”, manifestó. 

Juan Razo recordó que cuando ocurrió la persecución religiosa en México el sacerdote Pro no huyo del País como muchos lo hicieron, dejando sólo a su “rebaño”.

De acuerdo a Razo, él llegó a tener 2 mil lugares donde atendía a gente en la Ciudad de México. Se disfrazaba de catrín y plomero para pasar inadvertido y estar con los fieles.

Recordó que el día de su fusilamiento llevaron fotógrafos para humillarlo a él y a la iglesia mostrando las fotografías de Pro, su hermano y Luis Segura Vilchis, señalado como el autor intelectual contra Obregón.

Los tres fueron ejecutados el 23 de noviembre de 1927 por órdenes de Plutarco Elías Calles. Segura Vilchis se declaró culpable del crimen tanto material e intelectual para deslindar a los hermanos, pero fue inútil.

Años después, con el proceso de canonización, la Iglesia Católica señaló que el sacerdote no había participado en el atentado contra Álvaro Obregón.