Estados Unidos no es el único lugar en el que se comete “filicidio”, México también ha sido escenario de espeluznantes casos

Tres años fue el tiempo que el pequeño Yonatan Daniel, de 11 años de edad permaneció encerrado en un armario de su casa. Falleció a causa de los sedantes que le administraba su madre, Verónica Aguilar. Fue José Pinzón, padrastro del pequeño, quien descubrió el cuerpo de Yonatan.

El caso conmocionó a propios y extraños, no sólo por como fueron los últimos años del infante, quien se hallaba sólo, sedado y encerrado en un oscuro closet, sino por la autora del crimen, su propia madre.

Estados Unidos no es el único lugar en el que se comete “filicidio”, nombre que se le da al homicidio cometido por uno o ambos progenitores en contra del hijo o hija, México también ha sido escenario de espeluznantes casos en el que a sangre fría, padres ponen fin a la vida de sus hijos.

Coahuila no se queda atrás

En enero de 2016 VANGUARDIA publicó que en el periodo que comprende del 2005 al 2015, la Procuraduría de Justicia había consignado a 12 personas por el delito de filicidio en Coahuila, siendo el 2009 el año con hechos relacionados con este crimen, ya que 4 personas recibieron sentencia por asesinato. Aquí un recuento de los casos de filicidios más sonados en el Estado.

Mayo del 2005: La mujer que padecía epilepsia y asesinó a su hija

En mayo del 2005, una mujer que padecía ataques epilépticos asesinó a su pequeña hija al clavarle un arma punzocortante en el cuello. Momentos antes la madre intentó suicidarse con un cuchillo.

Un pequeño tejabán que se encuentra entre las calles Tabla de Alfalfa y Granados, en la colonia San Nicolás de los Berros, en Saltillo, fue el escenario en el que autoridades encontraron el cuerpo sin vida de la menor de tan sólo cuatro años de edad

La homicida, Berta Alicia Hernández Hernández, luego de cometer el crimen, corrió a la casa de su mamá, a quien le dijo que su hija había sido asesinada por varios sujetos.

Al comparecer ante el juez tercero, alegó que todo fue a causa de una crisis de esquizofrenia, ya que momentos antes había lidiado con unos pandilleros que habían intentado agredirla.

Foto: Tomada de Internet

Julio del 2006: El padre que llevó a sus hijos a ver las estrellas y los asesinó

Era julio del 2006 cuando Carlos Roberto Mata Ramos de 27 años de edad, asesinó premeditadamente a sus dos pequeños hijos por problemas conyugales con su esposa.

Sus hijos Roberto Vadín de 1 año, y América Jacqueline de 4, murieron a causa de asfixia, y por perforación de pulmón con un arma punzocortante, respectivamente.

El filicidio fue perpetrado el día en que al padre de ambos menores, le correspondía el cuidado de sus hijos, puesto que su esposa y él se encontraban separados.

Después de pasearlos por el centro de Monclova, Carlos llevó a sus hijos a un terreno baldío, en donde prometió verían las estrellas. Posteriormente, los asesinó mientras dormían.

El juez que llevó el caso señaló que al momento de la detención el individuo reconoció que efectivamente había cometido los asesinatos de sus hijos.

En 2007, le dictaron 95 años de prisión bajo el delito de “Filicidio calificado” al encontrarse culpable por doble homicidio.

Noviembre del 2007: Sufría de depresión y asesina a sus hijos

En Saltillo, Mónica Fabiola Amaya Aguillón de 25 años, trató de quitarse la vida y en su intento, asesinó a sus pequeños hijos de cinco y seis años, y un bebé de apenas tres meses.

El trágico desenlace de los infantes sucedió cuando Aguillón, quien padecía de graves cuadros de depresión, abrió las llaves del gas para quitarse la vida, luego de haberlo intentado de numerosas maneras; a través de la ingesta de pastillas, la inyección de una sustancia desconocida, y cortándose las venas.

La joven madre sobrevivió a la intoxicación, sin embargo, autoridades llegaron al lugar cuando los pequeños ya se encontraban en la cama sin vida.

Enero del 2012: Golpeaba a su hijo sin piedad hasta que lo mató

Saltillo volvió a estremecerse años después con el asesinato de Miguel Ángel Hernández Martínez, de tan sólo siete años de edad. Su madre, Fernanda Martínez Enríquez, de 23 años de edad y originaria de San Luis Potosí, fue detenida por elementos de la Policía Investigadora, al ser considerada culpable del delito de homicidio en contra de Miguel.

De acuerdo con la necropsia, el infante falleció por hemorragia cerebral debido a un traumatismo craneoencefálico al no resistir los golpes que le propinó su progenitora.

El padrastro del pequeño, informó que la mujer golpeaba sin piedad al niño, además de azotarlo contra la pared, y al percatarse que ya no respondía, decidieron al hospital, sin embargo, Miguel no sobrevivió.

Vecinos del lugar aseguraron que el infante era un niño tranquil, y que siempre estaba con un semblante triste, además dijeron que constantemente escuchaban el maltrato del que era víctima, pero nunca denunciaron a la madre del fallecido.

Agosto del 2015: Madre mata a sus cuatro hijos y se suicida

Raquel Morales García de 23 años de edad, se encontraba en su humilde vivienda cuando decidió quitarles la vida a balazos a sus hijos de 3, 5, 7 y 8 años de edad.

El estremecedor caso, sucedió en Sabinas, Coahuila, autoridades encontraron el cuerpo de los infantes junto al de su madre, en avanzado estado de rigidez y con un tiro en la cabeza.

Lorenzo Ignacio Rodríguez Fernández, de 33 años de edad, esposo de la mujer, fue quien dio aviso a la policía cuando al llegar del trabajo, se halló con la fatal escen.  .

El padre de los niños, manifestó que su esposa padecía de ataques epilépticos, por lo cual tomaba medicamento controlado.

En la mayoría de los filicidios registrados, son las madres quienes han cometido este delito, los motivos varían, pero los más comunes es a causa de desequilibrios emocionales no atendidos. Por su parte, en el caso de los padres que acaban con la vida de sus pequeños va más allá de un desequilibrio mental o emocional, siendo la violencia intrafamiliar, o el revanchismo en contra de sus parejas, la razón que los impulsa a cometer tal crimen.

En el Estado, El Código Penal de Coahuila, a diferencia de otras entidades, sí reconocen el filicidio enmarcado en los homicidios por razón de parentesco, por lo que las sanciones van de siete a 30 años.