La sonda espacial japonesa Hayabusa2 realizó su segundo aterrizaje en un asteroide situado a 244 millones de kilómetros de la Tierra para recoger muestras subterráneas que aporten información sobre el origen del sistema solar. Foto: EFE/EPA/JAXA
Se trató de una de las misiones más importantes del vehículo espacial, que tiene programado regresar a la Tierra el año próximo con las muestras recogidas en el asteroide Ryugu.

La sonda espacial japonesa Hayabusa2 realizó hoy con éxito su segundo aterrizaje en un asteroide situado a 244 millones de kilómetros de la Tierra para recoger muestras subterráneas que aporten información sobre el origen del sistema solar.

Se trató de una de las misiones más importantes del vehículo espacial, que tiene programado regresar a la Tierra el año próximo con las muestras recogidas en el asteroide Ryugu.

Hayabusa2 recorrió hasta hoy unos 4,000 millones de kilómetros de distancia en una trayectoria elíptica desde que fue lanzada en diciembre de 2014. El primer aterrizaje, para tomar muestras de la superficie de Ryugu, lo realizó en febrero pasado.

Según la Agencia Aeroespacial de Japón (JAXA), de acuerdo con la información recibida en la estación de seguimiento Hayabusa2 el breve aterrizaje de la sonda de hoy se produjo hacia las 1.20 GMT.

Esa maniobra tenía por objetivo recuperar muestras subterráneas a partir de un cráter abierto en abril pasado en la superficie del asteroide tras ser impactado por un proyectil metálico lanzado desde Hayabusa2.

De acuerdo con JAXA, los restos subterráneos no se han visto afectados por la radiación y otros factores, lo que puede aportar información adicional a las muestras de la superficie tomadas previamente.

"Hemos podido recoger materiales subterráneos y de la superficie por primera vez. Tuvimos una situación difícil porque hubo poco espacio, con un par de metros de margen" (para el objetivo), afirmó en una rueda de prensa Yuichi Tsuda, uno de los responsables de la misión de Hayabusa2.

"Creo que estoy entusiasmado y esté exagerando, pero quiero decir que hemos podido conseguir materiales que nos podrían ayudar a saber el origen de la vida en el sistema solar", agregó.

La maniobra de hoy fue especialmente complicada porque la sonda espacial tenía que concentrarse en el cráter abierto y que tiene 7 metros de diámetro.

Una vez aspiradas las muestras, durante el breve aterrizaje en Ryugu, la sonda espacial despegó de nuevo para situarse en las proximidades del asteroide.