El autor murió a los 48 años tras un accidente en automovil / Foto: Archivo
La escasa información que se tiene señala que el escritor murió la madrugada de este sábado en un accidente automovilístico

México inició este sábado con una noticia que estremeció las fibras más sensibles de las letras mexicanas: la muerte del escritor mexicano Ignacio Padilla, de 48 años, a causa de un accidente automovilístico. 

Aunque aún no existe una versión oficial, medios queretanos señalan que el accidente ocurrió en la ciudad de Querétaro sobre Paseo de la República cuando un tráiler proyectó el coche en el que el escritor y un pasajero viajaban. 

Los medios señalan que según testigos, el conductor del tráiler salió huyendo, mientras que Padilla y su acompañante fueron rescatados del auto destruido y trasladados a una unidad médica donde falleció y su compañero resultó herido de gravedad. 

“Lamento el fallecimiento de Ignacio Padilla, un hombre de letras en el más amplio sentido de la palabra. Mi pésame a su familia”, fueron las palabras con las que el secretario de cultura Rafael Tovar y de Teresa confirmó el deceso a través de Twitter, lo que  desató reacciones de sorpresa y lamento entra la comunidad escritora nacional. 

Padilla era originario de la Ciudad de México y a lo largo de su vida se desenvolvió como narrador, prologuista, traductor, autor de obras infantiles, columnista, crítico literario, cronista, políglota, dramaturgo e incluso embajador de México en Gran Bretaña. 

Fue autor de más de 30 obras narrativas entre las que destacan Amphitryon (2000), La Gruta del Toscano (2006) y una de sus más recientes propuestas, Las Fauces del Abismo. 

En su haber destacan además distinciones como el Premio Juan Rulfo de 1994 y 2008, el Premio Málaga de Ensayo 2008, el Premio Iberoamericano 2010 y el Premio La Orilla en 2011 entre otros.  

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Fue maestro en Literatura Inglesa por la Universidad de Edimburgo y doctor en Lenguas Españolas e Hispanoamericana en Salamanca e incluso trabajó como editor de la revista Playboy. 

Si bien los méritos eran numerosos,  quienes lo conocieron lo recuerdan como un escritor callado, consciente que sorprendía en las contadas ocasiones que se atrevía a dejar relucir su personalidad reservada. 

“Las veo como animales vivos, las busco, las rebusco, las reinvento y por otro lado, tengo el gran dilema de que a mí lo que me gusta es contar historias y mi vida de lucha literaria ha sido tratar que las palabras no se coman en ocasiones a mis historias o a mis ensayos”, fue la declaración que destacó durante una de sus últimas apariciones públicas.

Se trató de la entrega del reconocimiento que recibió en el Palacio de Bellas Artes durante el ciclo de Protagonistas de la Literatura Mexicana el pasado 3 de agosto.

Anteriormente, el pasado 16 de abril se volvió miembro del equipo nacional de la Academia Mexicana de la Lengua, donde ocupaba la silla XXIV y su cargo era como miembro de la Comisión de Consultas y de la Comunicación Informática. 

Sin embargo, una de sus cualidades que destacó durante los últimos meses fue que era un erudito de Miguel de Cervantes Saavedra e incluso publicó en marzo el libro de ensayos ‘Cervantes y Compañía’. En dichos textos se depositan 15 años que el autor dedicó con pasión y sentido del humor a realizar un análisis sobre Cervantes, comparando los alcances del español y Shakespeare, cómo construía a sus personajes y la vigencia de sus técnicas de construcción narrativa, entre otros temas. 

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Incluso el escritor estuvo en Saltillo durante el Festival Internacional Saltillo 2016, durante el cual presentó éste libro en compañía del escritor Julián Herbert y donde fue recibido por Elsa Taméz titular del Departamento de Literatura del Instituto Municipal de Cultura.

 “El 25 de julio fue mi primer encuentro con él (pensé sería el primero de muchos otros), y se convirtió en alguien entrañable desde el momento en que dijo sentirse muy emocionado por estar nuevamente en Saltillo. Y realmente lo estaba: me platicó de su pareja (de familia saltillense) y de su hija. Fue al Mercado Juárez, se tomó un café por ahí y regresó para encontrarse con los medios de comunicación. Luego nos tomamos una fotografía cuyo fondo él eligió”, señaló en Facebook. 

Padilla además fue miembro de la Generación del Crack, movimiento literario mexicano de finales del siglo XX que tenía como móvil regresar a la tradición del boom latinoamericano.

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A través de su página en Facebook, Palou se manifestó sobre la muerte de su colega así: 

“Nada te prepara para esto. Nada justifica el absurdo de una muerte así. Mi admiración siempre crecía por el gran escritor, pero también por el amigo de décadas, el cómplice. Mi vida se queda incompleta, como la suya”. 

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El dato

- El pasado mes de julio el autor visitó Saltillo por última ocasión. 

- Era miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde abril de este año.

- Conmocionó a la comunidad escritora la repentina muerte del autor en un accidente automovilístico. 

- Otras versiones señalan que se encontraba rumbo a la ciudad de Guadalajara.

- El autor  de ‘Si Volviesen sus Majestades’, era muy querido entre la comunidad de escritores mexicanos.