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A propósito de huracanes y terremotos, ¿puede la erupción de un supervolcán acabar con la humanidad? Para entenderlo, analizaremos las posibilidades.

Cerca de la bahía de Nápoles, en Italia, un río silencioso de lava ardiente corre bajo los pies de medio millón de personas.

No se trata de un accidente geológico cualquiera: son los llamados ‘Campos Ardientes’ de Nápoles, una extensa y compleja red de cámaras subterráneas, que forman parte de un supervolcán, un coloso que por el momento parece estar dormido de manera apacible.

Es la mayor caldera volcánica del mundo, formada por al menos cuatro grandes erupciones que ocurrieron hace 200 mil, 39 mil, 35 mil y 12 mil años, respectivamente (la Bahía de Nápoles se formó a consecuencia de esas erupciones).

Los últimos 500 años han sido bastante tranquilos para los ‘Campos Ardientes’, ya que no ha habido erupciones desde 1538. Pero acontecimientos recientes sugieren que ese período de inactividad podría estar llegando a su final.

Como es el caso de una repentina aceleración en los procesos que aún le dan vida a este supervolcán, que obligó al gobierno italiano a elevar el nivel de alerta en esa región en diciembre de 2016. 

De hecho, los expertos tienen la certeza de que la caldera volverá a estallar. La gran pregunta es, ¿cuándo?

La más grande de todas
“En términos probabilísticos, esperamos algo llamado ‘erupción estromboliana violenta’, que es un evento menor a lo que llamamos una supererupción”, explica el vulcanólogo Antonio Costa, del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Bolonia.

La supererupción más notoria del volcán de Nápoles fue la conocida como ‘ignimbrita’, que ocurrió hace 39 mil años y lanzó roca fundida a 70 kilómetros de altura, de hecho es la más grande erupción que ha tenido lugar en Europa durante los últimos 200 mil años.

La nube de cenizas provocada por esa supererupción, que cubrió Europa, llegó hasta el centro de Rusia, a unos 2 mil kilómetros del volcán.

Los científicos estiman que la erupción provocó condiciones ambientales extremas en toda Europa, lo que probablemente contribuyó a la casi extinción de los neandertales (los humanos que en ese entonces vivían en la región).

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El más emblemático
Aunque los ‘Campos Ardientes’ representan un peligro para toda Europa, están lejos ser el único supervolcán del planeta. Por el contrario, la historia geológica de la Tierra siempre ha incluido eventos volcánicos de consecuencias apocalípticas.

Tomemos el caso del Gran Cañón, un vasto territorio en el suroeste de Colorado, en Estados Unidos, con paisajes de antología sobre un vasto territorio de más de 100 kilómetros cuadrados.

Es la huella visible de una de las explosiones volcánicas más extraordinarias de la historia, ocurrida hace un millón de años.

 Afortunadamente para nosotros, las placas tectónicas en el área del Gran Cañón se han reorganizado desde entonces, por lo que un acontecimiento como el que le dio origen es hoy prácticamente irrepetible.

Pero los siguientes volcanes han sido, y siguen siendo, los más temibles de la actualidad.

El Toba 
Hace aproximadamente 75 mil años, ocurrió en Indonesia una erupción a escala apocalíptica, y el supervolcán responsable todavía permanece activo.

Se trata del Toba, cuya erupción fue la más grande en las últimas decenas de millones de años, explica Clive Oppenheimer, un estudioso de los supervolcanes.

La teoría de la catástrofe del Toba explica un hecho que se produjo hace entre 70 y 75 mil años, cuando un supervolcán entró en erupción: algunos estudiosos afirman que esta erupción produjo un ‘invierno volcánico’ con descensos de temperatura a nivel global durante seis a siete años.

De hecho, algunos creen que este acontecimiento habría reducido drásticamente la población de neandertales.

La teoría afirma que, cuando se restableció el clima y los demás factores se normalizaron, los humanos se empezaron a extender más allá de África.

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El Yellowstone 
Sin embargo, aunque está activo, el Toba no representa un peligro tan desmesurado como el de otro supervolcán, en este caso ubicado en Estados Unidos, en el Parque Nacional de Yellowstone, donde se localiza la caldera volcánica activa más monitoreada del mundo. De hecho, en la actualidad esa área está llena de sismómetros y sensores GPS, que miden las variables del coloso. 

Yellowstone ha tenido tres supererupciones en los últimos 2.1 millones de años.

Las conclusiones
Si cualquiera de esos supervolcanes —Yellowstone, los ‘Campos Ardientes’ de Nápoles o el Toba— estallaran, provocarían un desastre de grandes proporciones, debido a que la economía mundial es cada vez más interdependiente.

De hecho, una interrupción en el transporte de materiales y mercancías, provocaría una crisis global inmediata.

Los científicos son escépticos en cuanto a que una megaerupción por sí sola podría acabar con la humanidad, no obstante, en los últimos 500 millones de años, las cinco extinciones masivas que ha habido en la Tierra han coincidido con grandes erupciones volcánicas.

En realidad, nadie tiene idea de en qué momento de los ciclos volcánicos nos encontramos. Es posible que no ocurra nada en el transcurso de nuestras vidas, ni siquiera en los próximos cien mil años, pero hay una certeza: no hay duda de que, tarde o temprano, sucederá.

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