1

Ella abrió su brazo, con dolor. La sangre manaba allí donde le había insertado un animal pequeño y suave. Estaba dormido. Lo extrajo. La bestia, al despertar, sin comprender en dónde estaba, se desintegró en la mano de la mujer.

2

El gato que merodea el jardín, Sabe que de ella sale una sombra que tiene su propio movimiento, es una sombra temerosa. Sin que la mujer se de cuenta, gato y sombra pelean mientras ella riega el manzano. En un punto, el gato logra desprender la sombra y la devora. Luego, tranquilamente se unta a las piernas de la mujer mientras mueve la cola.

3

A patadas sacó del refrigerador el pedazo aquel. Bufaba. No le importó. Lo sacó a la calle.

4

Lo que ha comido en los últimos días se multiplica en su cuerpo. Germina y florece. Se ha convertido en un vergel. Ahora llegan a tomar uvas de su cuerpo. Nadie sabe que fue un cuerpo. El tiempo madura más cosechas.

5

Se fueron del pueblo. Lo dejaron con sus cárceles elegidas. Ya entrarían de nuevo. Ahora correspondía correr hacia los rayos solares que, se enlazaban con el agua. Suspendido paisaje vibrante al que acuden entre risas. El agua levita y penetra en sus cuerpos.

6

Belleza es verdad, verdad es belleza, dijo el poeta. ¿Qué es la verdad? le preguntó la res que esperaba ser destazada. ¿Qué es belleza? Le preguntó el murciélago en su huida a la cueva, perseguido por la turba.

7

“Toda pasión es un acto de abandono. Uno se recupera cuando vuelve a ejercer la voluntad. ¿Abandonarse? ¿Recuperarse a sí mismo? Es claro dónde se encuentra la Vida”. Ella escribió.