A primera vista en la elección de 2020 en Coahuila solo está en juego el control del Congreso del Estado, es decir, 16 diputaciones uninominales, más 9 plurinominales, pero la realidad es un poco más compleja, lo que se juega en gran medida son las posibilidades futuras de acceder a la gubernatura en 2023.

Se tratará en todo caso de una competencia entre tres y medio, tres partidos grandes que son el PRI, el PAN y Morena, así como un partido con fuertes raíces en el norte y carbonífera, que es la UDC, pero con menos presencia en otras zonas de la entidad.

Debemos partir del hecho de que es una elección con características especiales, porque al elegirse sólo diputados locales, es previsible que la participación sea baja y el voto duro de cada partido sea relevante. Es decir, en la elección va tener un peso muy importante la estructura estatal del PRI, así como la capacidad de movilización de Alcaldes del PAN, Morena y UDC.

Desde ese punto de partida, el PRI tiene ventaja, porque cuenta al menos en el papel con una estructura mayor y cobertura en todas las zonas de la entidad, sin embargo, su fortaleza también implica riesgos, porque si dicho partido no logra el control del Congreso del Estado, el resultado será visto como una derrota y reduciría sus posibilidades para mantenerse como el partido dominante en Coahuila.

Morena por su parte enfrentará un problema similar de expectativas altas, ya que a partir de los resultados obtenidos en otras entidades se esperaría un crecimiento importante en la cantidad de votos y diputados, sin embargo, el bajo índice de votación, el hecho de que concurra con candidatos poco conocidos y que todavía no tenga una estructura tan desarrollada, puede jugar en su contra y dejarlo con una cantidad similar de diputados, que podría asentar la idea de que a pesar de su fortalezca en lo federal, Morena en Coahuila no puede ser competitivo.

Sin embargo, si Morena logra pasar del umbral de los cinco diputados o si supera de forma clara al PAN en votación, aun cuando quede en un distante segundo lugar, sus expectativas de crecimiento se disparan, porque se convertiría en automático en la oposición del PRI para futuros procesos electorales y le quitaría una parte importante del voto anti PRI al PAN.

Mientras que el PAN tiene la obligación de garantizar el segundo lugar, para mantenerse como la oposición más clara y preparar el terreno para su candidato en 2023. Además, es probable que obtenga buenos resultados en aquellas zonas en donde cuenta con un Alcalde fuerte, como es Torreón, Monclova o San Juan de Sabinas.

El punto central, es que en cierta medida los cuatro partidos se juegan más que la distribución de Diputados, se juegan sus expectativas del crecimiento a futuro para incidir en la elección de Gobernador y un mal resultado podría hacer que migren de forma masiva sus simpatizantes a otros partidos, por ello, los partidos están obligados a jugar con buenos candidatos que entusiasmen a los electores.

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