Reidezel Mendoza, historiador y autor del libro. / MAYRA FRANCO
El historiador Reidezel Mendoza presentó el libro en con el que expone muchos de los aspectos más.

Durante la presentación de su libro “Testimonios: Crímenes de Pancho Villa” de Reidezel Mendoza, en el Centro Cultural Vito Alessio Robles el miércoles 04 de octubre, narró al público que abarrotó la sala de conferencias del recinto, algunos de los pasajes más impresionantes y violentos de los villistas que, a través de sus indagaciones, ha comprobado como verídicos.

Recalcó en varias ocasiones que su objetivo no era resultar morboso, sino simplemente presentar los hechos desde las diferentes perspectivas que encontró sobre ellos, incluidas las versiones de los filovillistas (aquellos autores que tienen a Villa en muy alta estima) y que, por ello, no podía reducir de algún modo los detalles en algunas de estas versiones, por violentos y crueles que fueran.

Uno de estos pasajes comenzó cuando un tren de municiones para el general Francisco Murguía es interceptado por Villa, quien captura uno de los vagones donde viajaban soldaderas. Reidezel contó entonces un episodio de las memorias de José María Jaurrieta, secretario particular de Villa, en las que se explica lo que sucedió:

“Una mujer llorosa llegó ante Villa y le pide que le perdone la vida al mayor, al pagador, su esposo, que él no tiene nada que ver con lo combativo. Villa voltea con Uribe y le pregunta por el mayor quien le responde ‘Ya nos los echamos a la olla’, entonces la señora le cambia el semblante de suplicante a amenazante y empieza a insultar a Villa. Y lo que él hizo fue sacar su arma y darle un tiro en la frente”, relató.

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“Cuando Villa mata a la señora ordena inmediatamente que se ejecute a las soldaderas. Esto lo dice un autor villista. Y él mismo dice que ‘no hay pluma que pueda describir la escena tan dantesca que estoy presenciando’. Y es común que este tipo de escenarios los historiadores filovillistas los pasen por alto”, añadió.

Uno de estos autores, el chihuahuense Alberto Calzadíaz Barrera, fue mencionado por Reidezel, para contrastar las versiones. En la del maestro filovillista él dice “que una de las soldaderas había disparado contra Villa y él había actuado en contra de todas porque estaban conspirando contra él”.

Mendoza comentó que fue, de hecho, con la publicación de este libro, a principios del siglo pasado —que aclaró que no tiene fundamentos documentales—, que surgieron los demás autores filovillistas durante los siguientes 70 años quienes “construyeron esta historia y justificaron, aunque se escuche fuerte, la muerte de mujeres”.

Su investigación lo llevó a Camargo, donde encontró descendientes de esas mujeres, nietos o hijos de niños que sobrevivieron a la masacre. Es así como consiguió testimonios orales que confirman los hechos narrados por los propios villistas, hechos que son ignorados por muchos.