¿Qué fue eso del #8M de la Presidenta y Comandanta?

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Opinión
/ 14 marzo 2026

¿Qué mensaje militarista quiso enviar la Presidenta a las mujeres civiles que sufren? ¿Que ni las ve ni las oye, ni mucho menos las acoge?

¿Ante qué estamos después de lo ocurrido en Ciudad de México el 9 de marzo? ¿Qué fue eso que presenciamos en el Campo Militar Marte el domingo pasado? ¿Por qué en Palacio Nacional decidieron imponer a la sociedad una especie de parada militar en pleno Día Internacional de la Mujer?

El #8M siempre ha sido, aquí y en todo el mundo, una conmemoración de la sociedad civil –de ellas, por supuesto– para recordar las numerosas luchas de las mujeres. Eso, y también para exigir equidad, justicia y el cese de las violencias contra niñas, jóvenes y adultas.

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Entonces, ¿qué mensaje militarista quiso enviar la Presidenta a las mujeres civiles que sufren? ¿Que ni las ve ni las oye, ni mucho menos las acoge?

Y con esa actitud, ¿qué les quería decir a los hombres la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas? ¿Que las luchas de las mujeres por sus derechos y contra las violencias perpetradas por los machos pasan a segundo plano? ¿Ante la presencia de qué estamos luego de semejante decisión?

Lo que se dijo en Presidencia fue esto:

– Que se trató de un “homenaje inédito”. Sheinbaum explicó que decidió conmemorar el #8M con mujeres militares porque “nunca se les había hecho un reconocimiento” directo a su labor en la defensa y seguridad del país. Pudo haberlo hecho el Día del Ejército, ¿no? Pero va. Se la compro. Digamos que tiene razón y que fue espectacular ver a tantas mujeres portando con gallardía sus uniformes y asiendo con destreza sus armas.

¿Qué más se arguyó?

– Visibilización de la labor militar femenina. Que las mujeres militares son “tejedoras de la patria” y que su servicio fortalece a la nación, por lo que es fundamental reconocer su papel en un ámbito tradicionalmente masculino.

– Enfoque en la igualdad institucional. La Presidenta señaló que su presencia en Campo Marte reafirmó el compromiso de su administración por construir instituciones más equitativas, libres de discriminación y violencia. Bien, si ese fue el espíritu.

Pero... ¿por qué puso a hablar a un hombre, a un militar, y no a una mujer militar? ¿Por qué fue orador el general secretario? ¿Por qué impuso eso la Presidenta a las cientos o miles de mujeres militares que estaban ahí?

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Lo he tecleado aquí algunas veces: vengo de familia militar, tanto del lado materno como del paterno, y siempre he tenido respeto máximo por lo castrense, salvo cuando militares obedecieron a políticos siniestros y reprimieron, asesinaron y desaparecieron civiles durante el priato. Dejando de lado ese periodo funesto, tengo admiración por sus gestas históricas y su combate contra la delincuencia organizada, pero el general de División Diplomado de Estado Mayor, Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa, no debió haber tomado la palabra en ese acto. ¿Qué les estaba diciendo con eso la Presidenta a las mujeres militares (y de paso a las civiles)? Ustedes, gracias por su servicio, pero todavía no pueden hablar hoy frente al Alto Mando, aunque sea su día, el Día de la Mujer.

¿Por qué la Presidenta no ordenó que tomara la palabra alguna de nuestras generalas en lugar del general secretario? En México hay al menos tres mujeres con el rango de Generala Brigadier de Servicio del Ejército. Creo que muchas y muchos nos quedamos esperando las emotivas palabras que pudieron haber pronunciado la Generala Brigadier de Servicio del Ejército, Luz María Aguilar Anguiano; la Generala Brigadier, Mayra Gabriela García Araiza, o la Generala Brigadier, Verónica Fabiola Martínez Espinosa.

Lástima. Hubiera sido memorable. En lugar de eso, seguimos descifrando el críptico mensaje presidencial...

jp.becerra.acosta.m@gmail.com

X: @jpbecerraacosta

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