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Un crítico de vinos hace una lista con las mejores botellas que probó este año, desde deliciosas bombas frutales a inventivos blancos italianos

Mi revisión de vinos de fin de año, me llevó a hojear mis notas de los apróximadamente 4 mil vinos que probé en el 2018 para seleccionar lo "mejor de lo mejor".

Este año, fue sorprendentemente difícil escoger sólo las 10 mejores experiencias. Las páginas de mis cuadernos están marcadas con estrellas, especialmente para vintages de Bordeauc fino (inclyendo cosechas del 2016), carbonets de Cailfornia de vinaterías que celebraban su 40 o 50 aniversario de fundación, y lujosas Champañas de una cosecha superior del 2008.

Aún así, los vinos que hicieron la mayor impresión fueron aquellos que me hicieron reflexionar sobre donde estaba el vino mundial en este momento y a que lugar se dirigía.

Este año, mi selección va desde espumosas blanc de blanc con calidad de champaña de Nueva Zelanda hasta un culto syrah del estado de Washington a una inusual compra en la remota isla de Pantelleria, junto con un genial vino dulce que es uno de los más valiosos del mundo.

Uvas subestimadas, devaluados clásicos, vinos secos de regiones de vino dulce y nuevos vinos espumosos ayudaran a mostrar que es lo que bebimos este 2018.

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2016 Marco de Bartoli Integer Zibibbo ($30 dólares)
En mi primera visita a la remota isla italiana de Pantelleria, encontré mi compra del año: este fragante, poderoso vino seco, con sabores cítricos y de manzanilla. Está hecho con la uva nativa zibibbo, usada solamente para el famoso dulce passito vino isleño, hasta que el famoso enólogo siciliano, Marco de Bartoli, vio su potencial en el estilo seco. Su hijo Sebastiano fermentó las uvas para este vino en la piel, como un vino de naranja. Probamos este vino antiguo en la terraza de la vinatería mientras mirabamos el viñedo plantado en arena volcánica.

Es uno de los mejores ejemplos en como regiones de vino dulce (como Tokaji) están produciendo los mejores vinos secos de sus uvas.

2007 Klein Constantia Vin de Cosntance ($95 dólares por 500 ml)
Este opulento nectar de colo albaricoque de Sudáfrica, es uno de los mejores vinos dulces del mundo, premiado por Napoleón y la Reina Victoria. Nunca había probado esta cosecha hasta que la sirvieron en una pequeña cenaduría en Château Clinet de Pomerol, junto con un genial Château d’Yquem del 2007. Resaltó en la comparación. El Vin de Constane era rico y complejo pero a un quinto del precio del Yquem - que no tiene que pelear con nadie para sobrevivir.

NV No.1 Family Estate No. 1 Reserve ($96 dólares)
Mi sopresa del año fue este brillante vino espumoso descubierto en un tour en Nueva Zelanda. Lo probé con el enólogo Daniel Le Brun después de que cercenó el cuello de la botella con un sable. El fresco blanc de blancs tenía profundas notas de limón tostado; como los fabulosos y con un lujo imposible de encontrar cuvées Virginie and Adele, rivaliza la calidad de la champaña. Le Bron, nativo de Champaña, fue pionero en el tradicional metodo del vino espumoso en Marlborough hace decadas.

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1990 Mount Eden Cabernet Sauvignon Old Vine Reserve ($150 dólares)
Acudí a media docena de retrospecticas de cabernets en California este año, pero la que más destacó para mi fue en los Viñedos Monte Eden, situados a dos mil pies en las Montañas de Santa Cruz. Por suerte tenía mi auto rentado para la ascención de dos millas en el torcido camino. El experimentado enólogo Jeffrey Patterson alineó cosechas desde 1990 hasta el 2000 de su cabernet sauvignon y su Old Vine Reserve cabernet para que comparará- El antiguo vino de reserva de 1990 fue uno de mis favoritos, con caja de habanos y aromas de bayas, capas de fruta- prueba de que los cabernets de Napa no son los únicos que envejecen con dignidad. Es casi imposible encontrarlos fuera de subastas en línea, así que busqué por las cosechas del 2011, 2012 o 2013 en el lugar por un precio de $75 dólares la botella.

2014 Cayuse Syrah Cailloux Vineyard Walla Walla Valley ($270 dólares)
En Matter of Taste, un fin de semana de vino en Nueva York hecho por The Wine Advocate de Robert M. Parker, el vinicultor del estado de Washington  Christopher Baron preside sobre un raro seminario de sus syrahs. Toda la saborizada complejidad de los mejores rojos del norte de Rhône. Amé Bionic Frog, su vino más conocido, pero prefiero este estructurado, pero suculento syrah de un solo viñedo, que mostró un suave centro frutal. ¡Los vinos del estado de Washington deberían ser más amados!

2015 Bonny Doon Vineyard Popelouchum Grenache (sin precio)
Este delicioso grenache fue una emocionante probada del futuro: una priemra cosecha experimental del nuevo proyecto del enólogo Randall Grahm en la Costa Central de California. La ambiciosa idea detrás de su Popelouchum es crear un grand cru Americano - un vino único y grandioso que refleje la tierra americana. También quiere superar al cambio climático, parcialmente usando biocarbón para ayudar a que la tierra retenga agua. Con frutos rojos puros, sabor de regaliz y la suculenta textura del Burgundy, es el mejor vino de Grahm. Aún no está disponible comercialmente, pero la cosecha del 2019 lo estará.

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1947 Château Smith Haut Lafitte Rouge (alrededor de $500 dólares)
Justo antes de la semana de degustación oficial en primeur en Bordeaux, los dueños del Château Smith Haut Lafitte, Florence y Daniel Cathiard, me invitaron a degustar sus vinos rojos- ocho cosechas que terminan en el número siete, de un barril de prueba del 2017 hasta 1947. La mayoría eran años malos- hasta que llegamos al último: El año 1947 dejó uno de los pocos viñedos legendarios del siglo veinte para Bordeaux. El vino de 71 años estaba rebosante de vida, especias, cuerpo y aromas, sueves sabores de frutos rojos y un largo, largo final. De los otros, 1977 fue el peor; era verde y poco atractivo. Los años 1957, 1967 y 1997 eran ligereamente mejores; 2007 era suave pero bello, mienras que 1987 aún tenía un encantador sabor. La cosecha del 2017 parecía buena, con una suave textura y atractivas notas frutales.

¿Porqué hacer esto? Es una gran manera de mostrar como los vinos de la casa, aún en años malos, han evolucionado.

1995 Louis Roederer Cristal Vinotheque ($1,300 dólares)
El verano pasado, almorcé con el enólogo visionario Jean-Baptiste Lecaillon en el elegante hotel del siglo 19 Particulier del Maison Louis Roederer en Reims. Probamos geniales vinos de Champaña Cristal, incluyendo el 1995 Cristal Vinotheque, una nueva añejada versión lanzada el año pasado. Sólo se hicieron 400 botellas. Es maravillosamente seductiva, combinando burbujas ultra finas con una textura suave, aromas de trufas y enorme complejidad.

2015 Domaine de la Romanée-Conti, Romanée-Conti ($25,000 dólares)
Para un aficionado del Burgundy como yo, la cata previa a los lanzamientos de Domaine de la Romanée-Conti es especial, una rara oportunidad para comparar la misma cosecha de los ocho vinos principales, cada uno de grandes viñedos. 2015 fue un año perfecto, con las mejores condiciones para crecimiento en 50 años- así lo dijo el copropietario Aubert de Villaine, quien no es dado a la exageración. Este, del pequeño viñedo Romanée-Conti de Domaine, era la perfección del vino, con sorprendetes aromas florales y capas de un opulento sabor frutal. ¿Será tan legendario como el de 1945, el cual vendió una botella por $558,000 en una subasta este año? Tal vez. Tendremos que esperar unas decadas para ver si continúa siendo tan fabuloso con el paso del tiempo.

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1846 Old Sercial Madeira (damajuana de cinco galones en una subasta de Christie a $39,500 dólares)
Fui una de las pocas personas en ser testigo del descorche de una demijuana de Madeira del siglo 19 en una fría bodega en el Bronx de Nueva York, y que luego la probó en una presubasta en Christie. Seca, picante, rica y salada, con profunda acidez, este fue un sabor de otro tiempo- 172 años de antigüedad-  con un aroma a violetas y vaibilla que permanecía aún en la copa vacía. Oculta en el Museo Liberty Hall en Nueva Jersey, este vino sobrestimó la noción de la inmortalidad de Madeira.

Con información de Elin McCoy para Bloomberg