En una de las fotografías la mujer aparece vistiendo ropa con la bandera estadounidense, por lo que las autoridades locales le ordenaron se cambiara de vestimenta por el actual conflicto de E.U. y Corea del Norte

Liziane Gutierrez, modelo brasileña de 33 años, no escatimó audacias al visitar como turista Corea del Norte. Según admite, se arriesgó a ser detenida y encarcelada tras hacerse fotos desnuda en su cuarto de hotel, o luego al “tomar prestada” la gorra de un soldado que estaba en baño, según informa Mirror.

La mujer afirma que la gorra simplemente la encontró en un tren, en el cual viajaba en estado de ebriedad. Mientras que su dueño al parecer estaba en el baño, la chica se la puso, la modeló ante sus compañeros y se hizo una selfi, para luego devolver esa prenda militar.

Además, la modelo se tomó selfis prohibidas usando como fondo el Gran Monumento de la colina Mansu, donde se encuentran las inmensas estatuas de los líderes supremos de Corea del Norte, Kim Il-sung y Kim Jong-il. Según las reglas norcoreanas, los visitantes no pueden tomar fotos de sí mismos con estas estatuas, y solo se les permite captar imágenes de las esculturas o del conjunto memorial. Gutierrez admite que violó ambas disposiciones. “Estaba tomando una selfie, ni siquiera me di cuenta”, explicó.

Para más, añadió, en una ocasión salió a la calle vestida con una falda que llevaba estampada la sigla “USA”. Entonces le pidieron que cambiara esa prenda, explicándole acerca del conflicto entre EU y Corea del Norte.

 

Finalmente, al llegar a la frontera para entrar en China, dice haber quedado horrorizada cuando guardias de Corea del Norte exigieron inspeccionar sus fotos antes de que pudiera salir del país. “Estaba muy nerviosa, porque podía terminar en la cárcel. Tuve mucha suerte de que no comprobaran el álbum con todas las fotos que tomé allí”, comentó la mujer.

No fue el caso de Otto Warmbier, estudiante estadounidense que en marzo de 2016 fue declarado culpable de crímenes contra el Estado norcoreano y condenado a 15 años de prisión, con trabajos forzados, por haber robado un cartel con lema político en el hotel en el que se alojaba en Pionyang. El joven fue finalmente repatriado a Estados Unidos el 13 de junio de 2017. Arribó allí en estado de coma, debido a una “grave lesión neurológica”, y murió poco después, a la edad de 22 años.