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El gran problema de lo que está sobre la mesa en la iniciativa del gobierno es que se basa en dos esperanzas completamente infundadas. Otro ingrediente muy preocupante es que se retoman propuestas del gobierno de Peña de imponer una comisión adicional

La modificación al régimen de inversión de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore), que fue aprobada ayer en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, busca abrir la posibilidad de que el ahorro de los trabajadores sea empleado por el gobierno federal en el financiamiento de infraestructura, como el Tren Maya, y para apoyo de las pequeñas y medianas empresas (Pymes), proyectos que no aseguran una rentabilidad que mejore la pensión de los trabajadores, aseguró Gustavo Leal Fernández, experto en temas de seguridad social de la Universidad Autónoma Metropolitana y articulista de La Jornada.

El problema de fondo del sistema actual es la baja pensión que ofrece a los trabajadores que empezaron a cotizar bajo el régimen de Afore y el costo presupuestario del déficit de pensiones, pero sobre ese punto la iniciativa sólo patea el bote y no presenta una solución para que los mexicanos obtengan una pensión digna, refirió.

Mencionó que con la iniciativa se sigue la agenda de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), entidad que representa los intereses de los dueños de las empresas y no el interés de los trabajadores.

Gustavo Leal aseveró que la iniciativa, tal como fue preparada y procesada hasta ahora en el Congreso, tiene de entrada un déficit de actualidad respecto al desafío pensionario. Esto es muy costoso porque ignora absolutamente lo que se esperaba de la Cuarta Transformación, una modificación de la agenda pensionaria para atender los grandes problemas que plantea este tema.

Todos sabemos que el asunto es complejo, pero sobre la mesa hay muchas propuestas y hay equipos capacitados para dar una solución diferente a la planteada, dijo.

El gran problema de lo que está sobre la mesa en la iniciativa del gobierno es que se basa en dos esperanzas completamente infundadas, expuso. La primera es que habrá mayor rendimiento al cambiar la figura que gestiona los fondos (que ahora se llamará fondos de inversión especializados, o Fiefores, en vez de sociedades de inversión especializadas en fondos para el retiro). Esto, apuntó, es infundado en términos de lo que pasa en el mundo. La otra esperanza es que se cree que con sólo bajar las comisiones los rendimientos aumentarán en los siguientes años.

Todo esto –que traza la ruta de los tres primeros años del gobierno, como lo ha señalado el presidente Andrés Manuel López Obrador–, sin hacer cambios adicionales no garantiza pensiones dignas. Pero se pierden tres años más en un esquema que no va al fondo del asunto. Ese es el gran problema que tiene esa iniciativa.

La reforma que se procesa en el Congreso ignora el debate que hay en el país desde hace 22 años y de ninguna manera garantiza mejores pensiones, insistió.

Otro ingrediente que es muy preocupante es que se retoman las propuestas del gobierno del ex presidente Enrique Peña de imponer una comisión adicional en las Afore y eso es absolutamente inadecuado, dado que esa comisión se daría por desempeño en la gestión de los fondos. Ahí hay una contradicción profunda, dijo, porque la Ley del SAR señala que las Afore ya tienen como cometido otorgar mejores rendimientos por desempeño. No se justifica una comisión adicional para que realicen lo que es su trabajo.

Eso sólo muestra el desconocimiento de Abraham Everardo Vela, nuevo titular de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, del mercado de las Afore y la responsabilidad que también tiene el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, al haberlo impulsado para ese cargo cuando en México hay tanta gente capacitada, añadió.

Ellos insisten, como en las administraciones neoliberales, en que el ahorro voluntario es una opción. Si vemos en conjunto todo esto, lo que queda claro es que la prioridad es otra. La prioridad es la necesidad de recursos que tiene el proyecto de la Cuarta Transformación en materia de grandes proyectos de infraestructura que están mencionados en la iniciativa.