Ni un alma. La Alameda de Arteaga lució desolada; los retenes colocados a la entrada de esta ciudad para evitar el ingreso de paseantes, dieron resultado. OMAR SAUCEDO
Con diferentes estrategias, como descuentos en sus alimentos, enfatizando el respeto a todas las medidas de higiene y subrayando sus servicios para llevar, los propietarios se disputaron ayer la escasa clientela

Un inicio de Semana Santa totalmente atípico se vivió ayer en la normalmente abarrotada Alameda de Arteaga y sus negocios aledaños, ante la emergencia sanitaria por el COVID-19.

En lo que fue el Domingo de Ramos, que marca el inicio de las actividades de la Semana Mayor y del periodo vacacional, la principal plaza de este Pueblo Mágico lució desolada, sin los comerciantes ni paseantes que normalmente forman parte del panorama común de ese paseo dominical.

Quienes se negaron a resignarse fueron los comerciantes establecidos, especialmente los restaurante instalados alrededor de la plaza y los situados por la calle Román Cepeda Flores.

Con diferentes estrategias, como descuentos en sus alimentos, enfatizando el respeto a todas las medidas de higiene y subrayando sus servicios para llevar, los propietarios de estos negocios se disputaron ayer la escasa clientela.

Nulas ventas. Solo unos cuantos comercios abrieron sus puertas; todos laborando al 30 por ciento y ofreciendo comida para llevar. OMAR SAUCEDO

“¡Pásele, pásele para llevar!”, gritaban varias mujeres con mandil, tapabocas y gorro y con un menú en la mano cada una, que agitaban cada vez que un vehículo pasaba frente al negocio de antojitos “Doña Luz”.

“Todo para llevar. 20% de descuento”, se leía en un cartelón en una de las paredes externas de este negocio, que era reforzado con otro letrero más grande que tenía el mensaje: “Este restaurante apoya las medidas de control y prevención del COVID-19 implementadas por nuestro C. Gobernador”.

600 vendedores (aproximadamente) se instalan cada domingo en la Alameda de Arteaga. OMAR SAUCEDO

¿Y LOS RESTAURANTES?

Por la calle Román Cepeda Flores, la de la acequia, los tradicionales negocios de carnitas y antojitos “Carnitas El Cristal” y Restaurante “La Camila” también abrieron, aunque el primero sí ofrecía el servicio en el comedor, mientras que el segundo desplegó una manta con el mensaje: “Establecimiento operando al 30%. Servicio para llevar”, proporcionada por el Municipio.

También abrieron sus puertas otros negocios como “Carnitas D’Arteaga”, que ofrecía un 30 por ciento de descuento a sus clientes; La Colmena, expendedora de dulces típicos; la birriería El Tapatío y un conocido negocios de pollo al carbón, que también lucía la manta: “Establecimiento operando al 30%. Servicio para llevar”.

Y tratándose el primer día de la Semana Santa, también fue raro ver al templo de San Isidro Labrador, en este municipio, con sus puertas cerradas.

En el enrejado del templo, la feligresía colocó dos grandes ramas de palmas, único signo que indicaba que se vivía el Domingo de Ramos.

José Reyes


José Reyes Quintero. Orgullosamente periodista de VANGUARDIA desde noviembre de 1999, aunque mi incursión en el periodismo se remonta al año de 1988, cuando inicié mi carrera en Monterrey, mi ciudad natal, donde estudié la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UANL. He cubierto desde actividades policiacas hasta deportivas, incluso sociales, siempre en el periodismo escrito.  Actualmente me especializo en temas electorales, políticos, de seguridad y legislativos. Vivo de la palabra y como tal, me esfuerzo al máximo por respetar nuestro idioma.